Con el motivo del Día (o más bien semana) de la Mujer diversas organizaciones hicieron una declaración conjunta sobre la equidad de género en el ámbito político mexicano. De acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), UNIFEM y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), la participación de las mujeres aún se encuentra por debajo del 30 por ciento del total de los cargos políticos del país.

De igual manera, se hicieron algunas recomendaciones:

Corresponde a las instituciones electorales, a los partidos políticos, al congreso federal y a los congresos locales, así como a las y los actores políticos, llevar a cabo las acciones y estrategias necesarias para garantizar la igualdad de hombres y mujeres en el acceso a las posiciones de poder.

La deducción inmediata sobre el tipo de medidas que se deberían adoptar nos lleva a la cuota de género misma que, de acuerdo al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), no se respeta. De hecho, México es de los países con los más bajos resultados en el “Programa Conjunto para fortalecer los derechos humanos de las mujeres en el ámbito de la participación política, los derechos políticos-electorales y de la justicia electoral en México”. Para muestra, basta un botón: en la Cámara de Diputados existe una participación de 24.8 por ciento de mujeres, mientras que en el Senado es tan sólo del 21.8 por ciento… y ni qué decir de los congresos locales.

Sin embargo saltar de manera automática hacia exigir la implantación y el respeto absoluto de las cuotas de género podría resultar contraproducente. Tuve un jefe que solía decir: “Yo no contrato hombres ni mujeres, yo contrato personas capaces”. ¿No se trata al final de eso? Pero desde la iniciativa privada hasta el ámbito público las mujeres exigen respeto a las cuotas de género, cuando se debería exigir en primer lugar equidad en el trabajo. Aún hay muchas mujeres que perciben un salario menor que un hombre por el mismo trabajo y cuyas demandas de acoso no proceden por una interminable serie de razones por demás sexistas.

Por otro lado, creo que se debe apostar por una mayor equidad en todos los niveles, en especial en el educativo. Las cuotas de género siempre me han parecido un medida asistencialista y hasta denigrante. Si se respetara la equidad de derechos laborales y se impulsara la misma política en el ámbito educativo, a largo, e incluso a mediano plazo, no tendríamos la necesidad de exigir cuotas de género para aumentar la participación femenina en el mercado laboral.

Foto: Vivir México

Ximena Vega

LRI por la UDLAP. Hipertextual (Vivir México) desde marzo de 2010 y abeja obrera de la administración pública (primero en Segob, ahora en una embajada de las grandotas) desde septiembre del mismo año. Mis jefes quieren que les diga que lo que expreso en mis entradas no refleja la opinión de la Embajada de Estados Unidos ni del Departamento de Estado, yo sólo paso la voz... Más artículos del autor »