Actualización (14:40 horas): Roberto Hernández lo logró. Tras pedirle a YouTube que retirara el documental del sitio, Presunto Culpable ya no se encuentra disponible. Una pena. - Pepe Flores

La semana pasada, la orden de prohibición de la proyección del documental Presunto Culpable acaparó las portadas de los diarios. Era una cinta concebida para tocar fibras sensibles en la sociedad mexicana, un material de denuncia que evidenciaba la forma retorcida en que opera nuestro sistema de justicia. Como si la premisa requiriera confirmación, la juez Blanca Lobo promovió un amparo polémico que, si bien no puede ser calificado como censura por tratarse de un recurso legal válida, sí levantó sospechas entre la audiencia.

Entonces, numerosas instancias --los autores del documental, el gobierno y la sociedad civil-- han pugnado para que el filme continúe en las salas. Cinépolis, por supuesto, afirmó que no obedecería la orden de la juez Lobo hasta que recibieran la notificación (sobre todo, porque no iba a sacrificar a un gallina de huevos de oro que había redituado ya 18 millones de pesos en taquilla). De inmediato, surgieron diferentes propuestas para que el documental fuera visto, desde proyecciones en plazas públicas hasta la propuesta de Porfirio Muñoz Ledo para usar el canal del Congreso para emitirlo.

Por supuesto, una de las mejores maneras de difundir un documental es Internet. No obstante, se alzaron muchas voces que pedían no descargar el vídeo o no comprarlo en la calle, pues se contribuía a la piratería. En ese sentido, Presunto Culpable tenía una oportunidad de oro: si el modelo tradicional no funcionaba, ¿por qué no apoyarse en otras opciones viables, como el microfunding? Los autores tenían ante sí la posibilidad de explorar alternativas de distribución que permitieran que su trabajo circulara, con o sin salas de cine de por medio.

Sin embargo, Presunto Culpable comienza a revelar, poco a poco, que se trata de un lobo con piel de oveja. Para difundir el mensaje, los usuarios subieron el documental a YouTube, donde en estos momentos casi alcanza las 260 mil vistas. En respuesta, Roberto Hernández, uno de los abogados realizadores del filme, considera ilegal que la película se coloque en la red.

Estamos peleando con la ley en la mano, para que Presunto se siga viendo en cines ¿Tiene sentido si la ley autoral no se respeta?less than a minute ago via HootSuite

¿Cómo? Claro está que, si lo que interesa es que México se entere de la denuncia, Internet es el móvil con mayor penetración. Por supuesto, ver el documental en la red disminuye las ganancias, que según han dicho, se irían directo a una organización no gubernamental. Claro, hay que matizar que Hernández dará parte de las ganancias netas. Es decir, hay dinero que debe corresponderle a la distribuidora (en este caso, Cinépolis), quien no debe estar muy contenta de que sus números bajen.

Hernández reprobó que el vídeo se haya subido a YouTube, e incluso ha solicitado a Google que se retire del sitio. También bromeó que quizá si le pedían a la juez Lobo un amparo le harían caso. Entonces, ¿dónde quedó el famoso interés público? Los realizadores han sido categóricos al afirmar que hay intenciones de censura en su documental, pero al mismo tiempo, se aferran a un ley que, lejos de promover un mensaje de cambio, se encuentra obsoleta.

Vamos, que el dinero podría ir directo a la fundación si se implementa un modelo de descarga por donativos o una gira de proyecciones. Pero no: la tan mentada justicia mexicana, tan podrida según su documental, tan corrupta e inservible, funciona muy bien cuando se trata de cobijar al autor, de darle el control absoluto sobre un obra que se da golpes de pecho, una película que se jacta de ser "la realidad como nunca las has visto". *Presunto Culpable es un documental que nació, en teoría, para denunciar a las instituciones jurídicas. Lástima que, en la práctica, se ampare en las mismas triquiñuelas que tanto denosta. Qué decepción.

Imagen: SDP Noticias

Pepe Flores

26. Blogger de ALT1040. Coordinador de Vivir México. Hipertextual desde 2009. Escribo sobre cultura pop, medios, política, derechos humanos, propiedad intelectual y diversidad sexual. Fundador de Elocuencia 8080 y Sexenio. Autor de "La nueva cara de Puebla" (Endeavor & UDLAP, 2011). Editor en Polaris Group. Más artículos del autor »