Pues nada, sigue ahí, trabada. La seguridad social para parejas del mismo sexo se encuentra en un bache. Manlio Fabio Beltrones, presidente del Senado, exhortó a las comisiones de Seguridad Social y de Estudios Legislativo para que se pongan a trabajar dictaminen el proyecto de reforma para dotar de este servicio a los cónyuges de matrimonios homosexuales.

Pero, ¿cómo? ¿no se supone que se había aprobado en noviembre de 2010? Pues sí, pero en la práctica, las reformas al IMSS y al ISSSTE no han sido promovidas por las respectivas comisiones, encabezadas por Minerva Hernández (PAN) y Rogelio Humberto Rueda (PRI). A un año de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, sólo una pareja ha conseguido afiliarse, gracias a una orden judicial.

Recién en enero de este año se le pidió al ISSSTE que, al igual que el IMSS, promoviera los cambios para dotar de seguridad social a los cónyuges homosexuales. A pesar de que, en el papel, la modificación está autorizada, es triste encontrarse con casos donde las personas deben recurrir a los tribunales para recibir este derecho.

Es muy fácil aprobar la reforma para salir del paso, pero el verdadero reto está en superar la burocracia para que esta modificación se realice. No es posible que el amparo sea prácticamente un requisito para que las parejas homosexuales puedan afiliarse a la seguridad social. Menos aún que, habiéndose aprobado desde hace varios meses, se encuentre estancada sin discusión aparente ni avances palpables. Casos como el de Lol Kin Castañeda y Judith Vázquez no deben ser la excepción, sino la regla: matrimonios que merecen el acceso a servicios sin discriminación por su orientación sexual.

Así que, señores senadores, ¡por favor, ya pónganse las pilas!