Mañana es el día internacional de la tierra y más que platicarles de los festivales o celebraciones que habrá en nuestro país entorno a ello, quiero ir un poco más allá y reflexionar: A casi un año - el 29 de este mes- del derrame de British Petrolum en el Golfo de México ¿cómo está la situación?

Para todas las personas que viven cerca de la costa del Golfo y más en Estados Unidos, ha sido difícil no recordar los días en que el mar era negro: los animales llegaban cubiertos de petróleo, los botes quedaban grasos y las costas estaban completamente cubiertas por un aceite oscuro de olor específico. Para los reporteros que cubrieron el evento, regresar en estas fechas y ver la situación que se vive en la región es de especial importancia.

Al llegar a cualquier costa afectada por el derrame la situación es otra: el color del mar ya no es oscuro, el olor a hidrocarburo ha desaparecido y los científicos que trabajan en el día a día procurando que el petróleo se esfume afirman que es gracias a las bacterias naturales en el mar, las corrientes y un solvente llamado corexit que ahora la situación está bajo control.

Yo recuerdo haber visto varios vídeos donde se mostraba la profundidad del derrame y cómo afectaba a la vida marina, pero uno de los que más me impresionó fue cuando algunos científicos hicieron un tour de reconocimiento y mostraban la situación que se vivía, así sin filtros ni ediciones.

Creo poder afirmar que este derrame ha sido el peor que la humanidad ha vivido y como tal me parece casi imposible que a casi un año de que sucedió, la situación esté “bajo control” y la contaminación haya desaparecido.

Los pescadores de toda la zona y los habitantes también comentan que aunque en la superficie es casi imposible ver una gota de petróleo, en el fondo del mar aún hay mucho crudo y esto afecta todas las actividades que se realizan en el Golfo de México. Por ejemplo, las personas que se dedican a extraer camarones saben que el petróleo sigue regado y que esto se verá en la siguiente temporada de recolección, pues como muchos saben el camarón vive en el fondo del océano y para sacarlo es necesario tirar las redes y arrastrar, cosa que dejará en evidencia la situación del derrame.

Es una tristeza que por las malas prácticas de una serie de compañías el ecosistema entero se vea afectado. A la fecha se reporta que las poblaciones de tortugas que habitan la zona no han recuperado el número de individuos que poseían antes del accidente y además, todas las familias de pequeños pescadores que dependían de esta actividad para vivir, se han visto en la necesidad de explorar otras fuentes de ingreso pues toda actividad de pesca o recolección de moluscos fue vetada.

En ecosistemas tipo pantanos o manglares como los de Louisiana es evidente el daño que aún existe: por el exceso de petróleo en agua y corrientes, muchas especies vegetales están muriendo y haciéndose cada día menos. Ahí cabe preguntar ¿dónde están las multas impuestas a BP para restaurar el ecosistema? Parece que tras un buen periodo de tiempo, aún no llegan.

Probablemente este sea el tema más importante a aun año del derrame: el dinero para recuperar el Golfo y cada una de las zonas afectadas no se ha presentado y BP sigue con sus actividades en todo el mundo.

Imagen: kk+ | marine photo bank