México es un país lleno de cultura y tradición, donde existe una diversidad impresionante de gente pero también un gran índice de discriminación. Así lo ha dado a conocer el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) quienes han publicado la encuesta Nacional de Discriminación 2010, junto con el Área de Investigación Aplicada del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.

Para quienes pensábamos que ya estábamos del otro lado en materia de discriminación, esta encuesta viene a abrirle los ojos a más de uno —me incluyo—. Y es que en dichos resultados se ha revelado el grado de intolerancia e ignorancia que vive gran parte de los mexicanos ante situaciones o gente que pueda ser diferente al “común denominador” ya sea por raza, género, preferencia sexual, estado físico, etc., de los que sobresalen los siguientes datos que a mi parecer no son nada agradables:

  • Uno de cada ocho mexicanos (12.4%) está de acuerdo con que las mujeres son violadas porque “provocan a los hombres”
  • 35.9% de los mexicanos dijo que no dejaría que enfermos de sida habiten su hogar.
  • 26.6% de los encuestados no alojaría a ningún extranjero.
  • 43.7% (casi la mitad) no estaría dispuesto a permitir que en su casa vivieran personas homosexuales
  • 9.1% esta de acuerdo con que: “los indígenas son pobres porque no trabajan lo suficiente” —¡no es posible!—
  • 26% afirma que sus derechos no han sido respetados por no tener dinero.
  • 20.2% afirma recibir rechazo por su “apariencia física”.
  • 65% de las personas con capacidades diferentes afirman que no se respetan sus derechos por su condición.

Y así la lista puede continuar y continuar con taches y más taches a la nota en materia de apertura y tolerancia en nuestro país. La verdad lo que me viene primero a la mente al ver estos resultados son tres cosas: machismo, ignorancia e intolerancia. No es posible que en nuestro país se sigan arraigando ideas que ya tienen que ser erradicadas, por ejemplo: me parece risible la primera afirmación de la lista, como si las mujeres tienen la intención de ser violadas y por eso provoquen a los hombres a cometer dichos delitos. O por otro lado la de que los indígenas son pobres porque no trabajan lo suficiente. Si hay algún sector en nuestro país que es más que marginado y que se rompe todos los días con el sudor de su frente es la fracción indígena, además de que son los primeros en recibir los abusos de gente más viva que sólo se aprovechan de su raza, como si el ser indígena significara pertenecer a un menor rango social.

Puedo decir de manera directa que mucha de la gente que discrimina y que tiene este tipo de ideas y creencias es porque seguramente no se ha visto implicada en uno de los casos mencionados. Se que no todos los mexicanos somos iguales, pero estoy consciente de que familias que tienen hijos con capacidades diferentes o cuya preferencia sexual es distinta no han de opinar de la misma forma como lo muestran las encuestas. La razón es muy sencilla, porque al final la familia o el círculo social empieza a recibir el mismo tipo de discriminación que reciben las mujeres, los ancianos, los indígenas, los homosexuales, etc. y hasta que no le toque una de estas desgracias —que para mí son pruebas de vida y diversidad— la gente no entenderá por completo lo que es vivir en discriminación.

Se además que los números si los comparamos con algunos años han reducido, pero para estar en el año 2011 me parece algo realmente grave, bien podemos ser todos malinchistas y tener tendencias, modas e ideas del primer mundo; pero cuando se trata de nuestra cultura se trata a la mexicana. Señores, ser mexicano no se trata sólo un cliché o un estereotipo, si no de ser mejores ciudadanos y personas solidarias con nuestra sangre y con nuestro pueblo. Si no nos apoyamos entre nosotros entonces, ¿Cómo pretendemos ofendernos por las ofensas de los demás?. Este tipo de encuestas y resultados existen por algo y es para tratar de erradicar la intolerancia en nuestro país que tanto daño puede hacerle a nuestra propio pueblo. Por favor, abramos los ojos y no seamos los primeros en discriminarnos a nosotros mismos.