Hace unos días se dio a conocer la multa histórica que la Comisión Federal de Competencia (CFC) imponía a Telcel. Poco se sabía sobre la sanción, sólo que representaba una cifra récord de 11 mil 989 millones de pesos y que era a raíz de prácticas monopólicas. Ni siquiera Telcel sabía a ciencia cierta “el motivo” de la multa, pero el día de ayer la CFC reveló detalles sobre la multa en cuestión.

La penalización a Radiomóvil Dipsa (Telcel) se debió a la reincidencia en una práctica monopólica relativa en la terminación de llamadas. Los demandantes fueron las compañías Axtel, Alestra, Marcatel, Megacable, Protel y Telefónica, gracias a quienes se comenzó la investigación DE-37-2006, que posteriormente derivaría en la sanción. La comisión dio a conocer la razón de la multa:

La CFC determinó que Telcel incrementa los costos de sus competidores al imponerles una tarifa de interconexión (off-net) superior a la que se autoimputa en las llamadas en su propia red (on-net), e incluso más alta que los precios finales que cobra a sus propios usuarios.

Era así como Telcel explota su poder de mercado para afectar a sus competidores y obtener ventaja en una competencia desleal dentro del mercado de telefonía fija y móvil. Por lo tanto, el monto de la multa representa el máximo previsto en el Artículo 35 de la Ley de Competencia, tratándose del 10% de los activos de la compañía de Carlos Slim.

Como ya sabíamos, la CFC le dio a Telcel 30 días para interponer su defensa, pero también se anunció que en ese plazo se espera una propuesta de acción en la que se asegure que la compañía de Slim Helú corregirá el rumbo y dejará a un lado esta práctica, eliminando el daño hacia la competencia y a los millones de consumidores.

Aún es pronto para determinar si se trata de una multa ejemplar o simplemente un ataque por parte de las televisoras en esta guerra que se ha desatado entre las empresas de Carlos Slim y el duopolio televisivo. Lo que es un hecho es que hace falta una sanción similar para las televisoras de Azcárraga Jean y Salinas Pliego, que de prácticas monopólicas también hacen lo propio.

Imagen: Forbes