En México la imagen del policía gordito es tan entrañable como decepcionante y contra intuitiva, ¿cómo se supone que combatirán el crimen si no pueden correr 100 metros planos? Pues eso está en vías de cambiar para bien… al menos en la Ciudad de México.

Desde que el debate sobre la Ley Anti obesidad tomó fuerza en México, varias instituciones, tanto privadas como públicas, establecieron medidas para adecuarse a este nuevo y saludable estilo de vida. Establecieron, mas no implementaron. Esto lo digo porque al menos en mi oficina nadie vigila que hagamos media hora de ejercicio diario y la señora de las papitas sigue pasando todos los días al medio día sin que nadie le diga algo. Me imagino que algo similar sucede en otras dependencias, pues de otra forma ya estarían publicitando los resultados.

La excepción pareciera ser el cuerpo policial del Distrito Federal, pues de acuerdo a datos divulgados por la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) cuatro mil 500 elementos de diez mil que presentaban problemas de peso el año pasado lograron perder un total de 11 mil 250 kilos de grasa, o un promedio de 2.5 kilogramos por elemento.

Esto se logró gracias a un cambio en el menú que se les ofrece diariamente y fue complementado por un programa de deporte que incluía futbol, futbol americano, basquetbol y voleibol. La empresa a cargo de este proyecto, Atlas, mencionó que desde enero del año pasado se está implementando este nuevo régimen.

La verdad 2.5 kilogramos menos por policía no me parece mucho pero supongo que muchos de ellos mostraron cierta resistencia en un principio, pues cambiar hábitos alimenticios no es tarea fácil. Para este año es meta tanto de Atlas como de la SSPDF que los diez mil policías que presentaban “problemas de movilidad” (lindo el eufemismo, ¿eh?) se encuentren inscritos en el programa y muestren un avance significativo.

Por el momento se pueden ver cada vez más policías en bicicleta y patines, al menos en el centro de la ciudad, y sería muy buena idea que esta práctica se extendiera a otras zonas del Distrito Federal. De esta forma podríamos matar varios pájaros de un tiro: podría haber una respuesta más rápida en horario de tráfico, los policías se mantendrían en forma y la SSPDF gastaría menos gasolina (cof, recursos económicos, cof cof) gracias al patrullaje alternativo.

Imagen: Diario Imagen