
Como si el sexenio de Felipe Calderón necesitara más leña al fuego, los incendios forestales en Coahuila no ceden. Por esta razón, la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) ha decidido destinar 100 millones de pesos para tratar de controlar la situación. El pronóstico es poco favorable, pues Juan Rafael Elvira Quesada, titular de dicha dependencia, augura que requerirán dos semanas más para detenerlo, en el mejor de los casos.
El incendio ya ha consumido más de 180 mil hectáreas de terreno. El problema, de acuerdo con Elvira Quesada, es que es imposible predecir el avance del fuego. Lo peor es que el frente frío que ingresó a México la semana pasada sólo sirvió para avivar las llamas, pues el viento desplazó el fuego hacia el norte. Por fortuna, los incendios consumen mayormente pastizales, sólo tocando hasta 3% de área boscosa.
A inicios de mes, el gobernador Jorge Torres anunció que no escatimaría recursos para detener el siniestro. A más de un mes del inicio del fuego, el panorama no es alentador. En la zona trabajando cerca de mil brigadistas, así como 24 aeronaves. Incluso el gobierno de Estados Unidos ha extendido ayuda militar para controlar los incendios.
Amén de los estadounidenses, también el gobierno de Brasil ha extendido la mano. De acuerdo con Patricia Espinosa, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, los brasileños prestarán una avión cisterna para ayudar a mitigar las llamas. Por lo pronto, Elvira Quesada ya ha convocado a una junta para este martes con las cabezas de las secretarias de Marina, Defensa y Seguridad Pública para evaluar cuál será el siguiente curso de acción.
Aunque es cierto que el avance del fuego es prácticamente impredecible, la crisis de incendios en Coahuila también ha dejado en evidencia a la Semarnat, así como la capacidad de reacción del gobierno federal. La sobreextensión del ejército, a causa de sus labores en el combate al narcotráfico, ha ocasionado una respuesta tardía ante la tragedia. Por otra parte, cuestiones como trabas para la venta de combustible para los aviones son muestra de la falta de coordinación entre las diferentes instancias, así como la poca atención que recibe una crisis ambiental que, en poco más de un mes, ya ha consumido más territorio que el del Distrito Federal. Lamentable.










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