La Marcha Nacional por la Paz de este domingo fue una de las demostraciones de desobediencia civil pacífica más grandes de los últimos años. Con una asistencia de decenas de miles de mexicanos —90 mil según el gobierno, 200 mil según los organizadores—, muchos ciudadanos tomaron las calles de diferentes urbes del país para hacerse escuchar mediante el silencio. Dentro y fuera de nuestras fronteras, los manifestantes dejaron en evidencia que están hartos de la violencia que impera en México como consecuencia de la estrategia nacional contra el narcotráfico.

Por supuesto, lo más importante es la parte humana. Si tú participaste en la Marcha Nacional, queremos escuchar tu testimonio. Queremos que nos cuentes cómo lo viviste, qué sentiste y qué te deja haber sido parte del colectivo. En Vivir México armaremos una recopilación con las mejores aportaciones, los relatos más completos, las anécdotas más vívidas. A favor o en contra, nos importa darle un espacio a tu opinión. Así que, dicho esto, te esperamos en la sección de comentarios.










Yo por supuesto que no estoy en contra del sentir de la gente, y es mas que obvio que el actual gobierno ha demostrado sus amplias carencias llevando el discurso de la guerra para tratar de tapar todo lo demas.
Sin embargo, solo quiero pedirle a la gente que los tenga bien amarrados y viaje desde Cuernavaca en una caravana hasta San Fernando, y de allí haga la marcha rumbo a Matamoros, tome la Ribereña, vaya a Valle Hermoso, Río Bravo, Reynosa, Nuevo Laredo, Piedras Negras, Acuña, Torreón y Culmine en Ciudad Juarez, exigiendo el regreso del ejército a sus cuarteles y que sumen a la población local…namás para que vean que no es lo mismo…
Saludos
Yo participe en la marcha el día Domingo y pues una cosa es escuchar lo que te dicen y otra muy diferente vivirlo en carne propia. Así pues empecemos. A las 2.30 PM me encontraba en Bellas Artes donde todas las personas se reunían esperando al contingente de Cuernavaca para marchar hacia el Zócalo capitalino. Al llegar me perdí un poco porque había tantas ideologías diferentes, diferentes propuestas y reclamos, que no sabia bien por donde ir. Las calles estaban llenas con pancarta que decían: “Alto a la violencia”. “No más sangre” y las pancarta populares en contra de Calderón junto con una renovación de gobierno. Así camine por las calles hasta encontrar un tienda donde entre a compara agua e irónicamente me di cuenta que para el negocio las marchas son buenas, no había agua, ni muchas bebidas, salias y estaban las estampas, la camisa, el kit para marchar. Esto se me hizo algo muy curioso. Seguí caminado donde de repente me pare a platicar con una señora que nos hablaba de la culpa de Estados Unidos en todo esto y se me hizo interesante, compartimos puntos de vista, y luego seguí mi camino al Zócalo. Llegando a donde estaba el escenario me encontré con varias sorpresas. Había retirados del ejército, personas de Luz y Fuerza, ideologías de izquierda, de derecha, gente de todas clases sociales, de diferentes ideas políticas, de razas y sexos. Esto me animó, realmente lo hizo, el silencio en efecto había reunido, sin discriminar, a todos. Me puse a escuchar las demandas y el corazón se me achicaba, dolía, y aunque tal vez no he sufrido una perdida tal como dijo alguien:”No quiero esperar a que me maten un hijo una hermana, un padre o una madre para hacer un cambio en las cosas.” Eso me motivo aun más, sentí la necesidad de hacer algo, de gritar “¡Abajo el mal gobierno!” “¡ Educación y cultura!” y aunque no me hacían caso no importó, no lo necesitaba. Luego sucedió algo que me llegó aun más, en una pequeña marcha (de 3 personas) venia un amigo que había perdido a su tío, venia su mamá llorando a su hermano y ahí fue donde todo cambio…. En ese momento sentí tan cerca la causa que me acerque a ellos y los apoyé. Escuchamos las causas, sentimos el dolor, se veían las lágrimas, se escuchaban las voces cortadas, se sentía la decepción en el aire y un pueblo que clamaba por verdadera justicia. Se leyó el pacto nacional, la gente vitoreaba los tratados, aplaudía estaban de acuerdo. Sicilia salió y con una voz más tranquila, con solidaridad, dio espacio a todos, a todos los que necesitaban que su voz se escuchara, para que luego el tomara el micrófono dando su discurso, el cual hizo que nos diéramos cuenta que las cosas están en nuestras manos. Así es, de nosotros depende que nazca la verdadera palabra. Guardamos silencio, reflexionamos, se leyó un poema de David en donde todos estábamos contra la pared, sin libertad y con miedo. Se escucharon aplausos y la consigna que todos gritaban en determinado momento era: “Afuera Calderón, muerte Calderón” Sicilia decía que no queremos más muertos de ninguna índole diciendo que era una marcha pacífica, una marcha para que los gobernantes nos pusieran atención y nos escucharan. Esto siguió hasta que la ultima persona hubiera hablado. Terminando todos, la gente comenzó a retirarse. Después de esto mi amigo y yo regresamos a casa sintiendo que de cierta manera habíamos hecho un pequeño cambio, porque eso apenas era el comienzo de lo que aun falta por venir. Pero entrada la noche nos enteramos de la reacción del gobierno ante la marcha sabiendo que era algo de esperarse. Aun así no por eso íbamos a ceder. Porque a partir de ese momento habíamos adquirido una responsabilidad, sin que nadie nos obligara, por tratar de mejorar nosotros junto con los que amamos y tenemos a nuestro alrededor. Donde todos íbamos hacer un cambio. Porque a pesar de la carga política que esto implica, lo que me llevó de aquí es la capacidad de organizarnos y actuar, de como pueblo, como gente, unirnos y hacer algo para mejorar este país. Gracias Alonso.
Encontré en internet a esta agrupación de vecinos que también están exigiendo el cambio sobre la situación que se vive en el pais…yo como ellos exijo que las autoridades nos hagan caso, ellos ya levantaron la voz y dicen lo que nadie se atreve a decir!! http://www.alguienteniaquedecirlo.mx/quienes-somos.php