
José Luis Chávez Botello, arzobispo de Antequera, Oaxaca, nos regala una perla más de sabiduría para el collar de la intolerancia que adorna el cuello parado de las “buenas conciencias”:
A ninguna mujer limpia y honesta le gustaría ser lesbiana, a ningún hombre limpio y honesto le gustaría ser homosexual.
Pero no alcemos tan rápido los machetes, que la intención del jerarca no fue “discriminar” a las minorías sexuales. “Respetamos a todos así como hay que respetar a una persona que tiene vicios, pero no es que justifiquemos, hay que ayudarlo a que salga”.
¡Aplausos de pie, por favor!
Las palabras, dicen, hay que tomarlas de quien vienen. No es la primera vez que el arzobispo de Antequera tiene “roces” con las minorías. Hace unos años, se le responsabilizó de la persecución del sacerdote Leoncio Hernández, a quién se le reprendió “por acompañar a la gente en las megamarchas, así como por celebrar misa en los espacios públicos, traducir el Evangelio al mixteco, rescatar los ritos propios y los sitios sagrados de los pueblos, y recuperar la vestimenta indígena”. ¡Vaya afrenta contra la iglesia de Cristo! (¿Cómo iba aquello de los fariseos y las tumbas blanqueadas?…).
Y aunque podrán argumentar que sólo son palabras (piedras y palos podrán romperme los huesos pero…), si algo podemos aprender de los discursos, las cartas abiertas y las acciones emprendidas por Javier Sicila es que la palabra es motor de la acción. Y no sólo de la justa, sino también del crimen y el asesinato.
La semana pasada Quetzalcoatl Leija, activista por los Derechos Sexuales en el estado de Guerrero, fue asesinado. Pero en casos como el suyo, o de la mujer transexual asesinada —también la semana pasada— en Puebla, la palabra asesinato parece un eufemismo: oculta la saña de sus perpetradores, el sufrimiento de las víctimas y apacigua la indignación que debería sacudirnos. No en balde se les conoce como crímenes de odio.
¿De dónde nace este odio irracional? También de la palabra. El crimen por odio, por homofobia, el feminicidio, el genocido, todos se caracterizan por esa saña que se materializa en tortura. No basta matar a la persona, hay que hacerla arrepentirse incluso de estar viva. Amputación de genitales, violaciones grupales, heridas que no buscan causar la muerta instantánea (sólo provocar dolor), golpes, asfixia. Todo eso nace de la palabra; de la palabra que justifica considerar al otro —a la otra, a los otros— un sujeto contra el que no sólo se puede ejercer la violencia, sino contra el que se debe ejercerla.
Otro rasgo característico: son crímenes impunes. Asesinatos que no los comente una persona, sino un grupo. La participación de varias personas hace más grande la saña y, supongo, le da un mayor deleite a los perpetradores, les da ese bonito sentimiento de unión, de jauría que desde sus cánones torcidos “hacen lo correcto”. Y ellos —porque todo siempre indica a que son grupos de hombres, por lo general, jóvenes— no son tan distintos de nosotros. ¿Cuántos pasos hay entre el crimen por odio y el dedo que señala, la mirada burlona, el grito que denigra y el chiflido que busca humillar a la víctima? Es un paso diminunto, que le dice al enfermo, al chacal, al carroñero, “hazlo por mí”.
Y todo nace de la palabra, de la superioridad moral que se siente al poder decirle al otro, al raro, al diferente, sucio y deshonesto, enfermo, vicioso, pecador.
Ayer más de 100 mil personas se unieron en un grito de paz, de guerra contra la injusticia: “No más Sangre”, “Ni uno más”. Las personas transexuales, las y los bisexuales, las lesbianas, los gays, todas y todos también somos mexicanos, ciudadanas, hijos, hermanas y víctimas. También nuestras muertes valen, y al igual que con la víctimas del narcotráfico (o los feminicidios, o las “limpias raciales”), son producto de ideas torcidas, de valores malentendidos, de palabras cargadas de odio que desembocan en crímenes impunes, en muertes invisibles. Por eso parecen casos aislados, por eso a muchos les parecen “pocas”…
Esas muertes absurdas (si es que toda muerte a manos de otro ser humano no lo es) fueron obra de personas que asienten ante las declaraciones del arzobispo, ésas que sin conocernos, sin darnos derecho a réplica nos dicen: deshonestos y sucios. Y que creyendo firmemente en ese Evangelio, nos matan, impunes y gloriosos. Sí, ni un muerto más, no más sangre, y digamos —ya no entre líneas—: Ni una lesbiana/bisexual/gay/trans muerto más. No más sangre vertida estúpidamente.
Imagen: Long Island al día
Imagen secundaria: Juárez Gay










Por eso no estoy asiociado con alguna religion e iglesia, ellos son los sucios y deshonestos, por no generalizar.
mientras tanto un homosexual tacha de sucios y deshonestos a la iglesia ya estan a mano
Que esperan de una empresa que fundamenta su historia en un mar de sangre y protege pedofilos.
ESE ANIMAL,CON EL RESPETO A LOS ANIMALES..PORQUE NO SE PREOCUPA DE LO CURAS VIOLADORES DE NIÑOS,ESOS SI SON SUCIOS Y COCHINOS..UN UNA CRIATURA,ES POR ESO QUE NO CREON EN CURAS NI EN IGLESIA ,ESE CURA PARA MI ES UN HOMOSEXUAL ATROFIA QUE NO PUEDE EXPLOTAR LO QUE LLEVA POR DENTRO.ESTE ES MI COMENTARIO GRACIAS.
Ningún ser humano limpio y honesto tiene sexo con niños. Ningún ser humano limpio y honesto recibe dinero del narco.
+10
No soy católico romano:
Pero en este caso sí, apoyo el comentario, aunque me parece demasiado fuerte y peyorativo. Pero no es el arzobispo quien no acepta a los homosexuales y a las lesbianas, es Dios mismo, quien lo ha ordenado. La Iglesia (cualquiera que sea porque no pertenezco a ninguna denominación) debe obedecer lo que su Dios manda. No entiendo un musulmán que no obedezca el corán, o un hindú que no haga caso al bhagavad gita, y mucho menos un juez que no fundamente sus decisiones en la Constitución y la Ley. No es lo que al arzobispo, o al imán, o al gurú, o al juez, les parece; es lo que diga su libro sagrado. Entonces por eso pienso que “la posición de la iglesia católica” como lo dicen algunos, no es realmente ninguna posición, porque las iglesias no puedene, ni deben tomar posiciones, únicamente se deben limitar a mantener, la posición de su Dios.
Está en el dogma rechazar a las personas homosexuales como feligreses. Lo que no está en el dogma es odiarlos. Según Jesucristo, uno debe de amar al prójimo como a uno mismo. No dio una cláusula de excepción si la persona era homosexual.
El problema no es que no los acepten como feligreses, sino que con sus palabras, estos lideres religiosos fomentan el odio hacia personas que no son seguidoras de su dogma, lo que se traduce después en crímenes de odio vistos como algo aceptable por grupos radicales.
Por mi que adoren a una cabra y sigan las palabras de Miguel Ángel Cornejo y Jaime Maussan, pero cuando te metes con terceros, deben de detenerse.
Ese precisamente es el problema con el fanatismo, dejar de pensar por nosotros mismos y seguir y defender ciegamente una postura que hace daño a otros.
Gracias a todas y todos por darse un tiempo para leer y comentar.
El único detalle que quisiera apuntar, de todo lo que se ha venido discutiendo en este espacio, es que sí, en efecto, la jerarquía Católica no aprueba la homosexualidad, pero ello no los autoriza para dar esta clase de discursos que más allá de mostrar un postura frente a un fenómeno social, promueven el odio y el clima de violencia contra grupos en específico.
Ahora, con respecto a los llamados “Libros Sagrados”. El problema con ellos, y que incluso sectores dentro de las iglesias han notado, es que —independientemente de que la deidad los haya dictado o no— son documentos escritos hace muchos siglos, en idiomas y sistemas de referencia que ahora nos son ajenos. Si revisan una biblia cualquiera, encontrarán que San Pablo recrimina la “homosexualidad” (así, literal), cuando ese término se utilizó por primera vez en la postrimería del siglo XIX. ¿Qué pasa con esto? Los textos se traducen, una y mil veces, y en cada copia-traducción, el mensaje original se va deformando paulatinamente. Uno de los grandes errores —al menos desde la hermaneútica— es tomar literalmente estos textos, porque nuestro mundo de significados es muy distinto al de los evangelistas. Por ejemplo, cuando se refiere al pecado de la “sodomía”, no se refiere exclusivamente a la homosexualidad, sino a todo acto sexual cuyo fin no es la reproducción. Sin embargo, con el paso del tiempo, sodomía ya es sinónimo únicamente de una relación homosexual. Vamos, que el tema es mucho más amplio y complicado y diversas iglesias, en un esfuerzo por acercarse más a la divinidad, han hecho uso de la razón para tratar de esclarecer estos misterios presentes en los libros sagrados y buscar la verdad bíblica.
A todas y todos les reitero las gracias y les mando un abrazo.
COMO PUEDE ESTE SEÑOR ANDAR ABRIENDO SU BOCA PARA DECIR TANTAS ESTUPIDEZES, SE SUPONE QUE EL DEBE RESETAR A LAS PERSONAS, RESPETO A TODOS LOS HOMBRES ES LO QUE PREDICO JESUS, PERO EL ESTA ACOSTUMBRADO A HACER Y DESHACER SE CRE UN DIOS, YO LO CONOZCO Y ES DESPOTA, NO RESPETA LA ORGANIZACION DE LAS PARROQUIAS, Y COMO COMENTA TANTAS COSAS SI SIEMPRE ANDA CON UNA MONJA COMO AMANTE. QUE SE LIMPIE LA BOCA AL DECIR SUS BOBERIAS, POR ESO LOLLAMAN EL “MATAVIEJITOS” SABIAN ESO?
LA HOMOSEXUALIDAD Y EL LEBIANISMO EN EN NOSOTROS ALGO NATURAL COMO LA TIERRA Y EL AGUA, AL GUNAS YA SEA, POR UNA GLANDULA O MENTALIDA PSICOLOGICA,SE HACE PARTE DE LA VIDA DE LA PERSONA Y LE ES DIFICIL DESAHECERCE DE ELLA, POR LO TAL ALGUNAS SE COMPORTAN COMO LOQUE SON Y OTROS SOLO LO GUARDAN POR NO SALIR AFLOTE. CON EL PASO DEL TIEMPO USTEDES LOS HUMANOS LO AN VISTO RARO PORQUE NO SON CAPAS DE TENER UNA ESTRUCTURA Y ORGANIZACION NATURAL , Y E HAI TODOS LOS PROBLEMAS ASTA EL DIA DE HOY.¿QUIEN EL MUNDO COMO SER HUMANO NO LO PENSADO O IMAGINADO HACIENDO SEXO CON OTRA PERSONA DE SU MISMO SEXO? EXISTIRA QUIEN! SI ERES COMO ERES SOLO SE INTELIGENTE DISFRUTA TU LIBERTAD PERO NO EL LIBERTINAJE