
Cuando Ángel Aguirre llegó a la gubernatura de Guerrero, hace apenas un mes, se hablaba de nuevos tiempos. Indudablemente, todo cambio conlleva cierta dosis de optimismo. Aguirre forma parte de los gobernadores que renunciaron al PRI para abanderar a una coalición de oposición —como Rafael Moreno Valle en Puebla o Mario López Valdés en Sinaloa—. Sin embargo, parece que al guerrerense no se le quitaron las mañas de antaño, pues el nepotismo es el sello característico de su nueva gestión.
En su columna en El Universal, Carlos Loret denuncia que Ángel Aguirre mantiene a 13 familiares dentro de la nómina de su administración. Poco a poco, el gobernador ha ido aglutinando a parientes en diferentes puestos de gobierno. Vamos a recapitular a los Burrón de Guerrero:
- Carlos Mateo (hermano), coordinador ejecutivo de asesores.
- Rosalinda (hermana), directora del Sistema DIF estatal.
- Delfino (hermano), supervisor de la SEP estatal en Costa Chica.
- Rafael (hermano), asesor de la Secretaría de Salud estatal.
- Jesús (sobrino), asesor general.
- Carlos (sobrino), director de pilotos.
- Óscar (sobrino), director del Parque Papagayo.
- Juan Antonio (sobrino), en el área de Finanzas de Procuraduría General de Justicia.
- Irma (prima), en la Secretaria de Desarrollo Social estatal.
- Miguel (primo), en la Secretaría de Turismo estatal.
- Ernesto (primo), en el área de Planeación de la Secretaría de Educación Pública.
- Rogelio (cuñado), en el área de Finanzas de la Secretaría de Educación Pública.
¿Y el número 13? Se trata de su hijo, Ángel Aguirre Herrera, quien se desempeña como diputado por el distrito 8 de Guerrero. Aguirre es una muestra de que cambiar de colores no quita las mañas del pasado. Para los que no estén muy informados al respecto, el ahora gobernador fue militante del PRI durante muchos años. Al no obtener la candidatura del tricolor contra Manuel Añorve, Aguirrfue proyectado por la coalición —casi impuesto, pues fue el último en registrarse a la elección interna—.
Pero como dicen en México, no tienen la culpa el indio, sino el que lo hace culpable. Las coaliciones, en su afán por derrotar al PRI, toman candidatos exiliados de dicho partido para que la cuña apriete. El resultado, por desgracia, muchas veces nos muestra casos como éste, en el que las triquiñuelas se heredan, sólo que con otros colores. Y la culpa, por supuesto, es de los partidos de oposición que no ofrecen verdaderas alternativas. Bien lo sentencia Loret de Mola en su columna: “lo que antes hacía el PRI ahora lo hacen los otros… y lo sigue haciendo el PRI”.










esta si es La Familia y no es cartel xD