En una encuesta realizada en el marco de la Segunda Semana del Sonido, los mexicanos revelaron cuales eran los sonidos que más extrañaban. Participaron no solo habitantes de cada una de las 32 entidades, sino también de Nueva York, Los Ángeles y Chile. Si la encuesta es por si sola algo curiosa, los resultados lo son aún más; los sonidos que más extrañan los mexicanos que participaron son el de las aves, el del tren y el del afilador.

La encuesta se dividió en tres diferentes secciones: los sonidos de la naturaleza, de la tecnología y del hombre. El sonido de la naturaleza que más se extraña resultó ser el de las aves como el tzenzontle, el gallo, las golondrinas, el jilguero y los canarios. Personalmente, tengo la fortuna de no ser de las personas que escuchan a diario el cantar de varias especies de aves; por lo que no hubiera elegido a las aves como el sonido que más extraño. Yo tal vez hubiera elegido el sonido de las olas.

En la sección de tecnología, el sonido que más se extraño es el del ferrocarril. El segundo lugar lo obtuvo la máquina de escribir --las cuales están prácticamente extintas al ser cerrada la última fábrica el pasado mes de abril. El tercer lugar lo obtuvo el mítico sonido del módem telefónico al conectarse a Internet. Snif, recordar este último si me pone melancólico.

De los sonidos generados por el hombre, el primer lugar lo tuvo el afilador de cuchillos. No precisamente el ruido que se emite al afilar alguna herramienta, sino al sonido característico emitido por la flauta de caña que nos hace saber que está cerca. Debo decir que nunca conocí a un afilador de cuchillos, por lo que no tengo idea de cómo se escuche.

Hace algunos años durante un viaje de prácticas que hice, uno de mis profesores me pidió tomar una fotografía a un campesino que iba en un burro. Cuándo le pregunté para qué, me contestó que porque quería que su hija --que aún no nacía-- conociera los burros. Y aunque en un principio me dio risa, efectivamente es cierto que los burros están en peligro de extinción. Años después, cuando me encontré con otro burro, tuve la oportunidad de grabar un video de su relinchido.

A veces vamos tan deprisa que no nos damos cuenta cuánto se transforma nuestro paisaje tanto natural como el urbano. Tal vez yo en algunos años extrañe el relinchido de un burro. Tal vez no me de cuenta que extraño determinado sonido hasta que lo escucho de vuelta.

¿Extrañan ustedes algún sonido? Ahora que lo recuerdo, tengo mucho que no escucho el silbido del vapor de los carritos de camotes.

Foto: Bicicletario

Hugo Torres

Mexicano, 22 años, Ing. en Sistemas Computacionales. Más artículos del autor »