Pues no, dice Elba Esther Monstruillo que no; que nuestro sistema educativo nunca será tan chulo como el de Fidalencia (país vecino de Narnia y Mordor). Y tiene toda la razón, empezando porque la líder sindical del magisterio no puede pronunciar “Finlandia” (a ver, a ver, todos juntos: Fin-laaan-dia, Fin-laaan-dia), el país número uno en materia educativa y al que ella rebautizó como Fidalencia durante la inauguración del quinto Congreso Nacional de Educación. Evento en el que estuvo muy bien acompañada por su más reciente amigui Claudio X. González —presidente de la Fundación Televisa y de Mexicanos Primero—, quien cual quinceañera que corea las letras de Justin Bieber sin saber lo que dice, secundó la propuesta de cerrar las normales porque —a su parecer— “hay muchas muy mediocres y unas que son un hervidero de política y de grilla”.

Rasgándose las vestiduras, el rostro (también rasgado) del SNTE se preguntó: “¿Qué haremos con tantas normales, ya no patitos, con tantos monstruos de normales?”. Esto a colación de los 280 mil normalistas que se quedarán desempleados por la escasa ofertas de plazas a pelearse en las semanas venideras. Reiteró que: ““ya no hay dinero, ya no hay empleo, ya no tenemos posibilidad de cobertura ni de lugares en estos planteles”. Y es que su parecer, hasta ahora, ningún gobierno ha hecho de la educación una prioridad nacional. Y tiene toda la razón, para ningún gobierno lo ha sido, como tampoco para el sindicato. Mordiéndose la lengua —y buscando morderse la cola cual serpiente enroscada— criticó que la Secretaría de Educación Pública no haya asumido su papel para complementar su “sistema de enseñanza” convirtiendo la política educativa en política electoral.

Y si no hubiera sido suficiente con estas declaraciones (pero de guerra contra el intelecto), antes de la maistra tomó la palabra Claudio X. González. Ay

Así como hay sindicatos charros también hay asociaciones civiles de esta índole. Y Fundación Televisa y de Mexicanos Primero son dos de sus paradigmas, especialmente tras su reciente lima de asperezas con la tirana al frente del sindicato. Claudio X. González fue el “invitado especial” a este congreso realizado en el Centro Cultural del México Contemporáneo, donde abusando de la retórica se preguntó:

¿Cuándo nos vamos a atrever a cerrar las que se tienen que cerrar y a meter la lana a las que van a preparar a los maestros del futuro de nuestro país? (…). Se va a requerir de mucha voluntad y de mucho valor y de que nos aguantemos la turbulencia porque sin turbulencia no hay cambio”.

Y también agregó que, a pesar de que Televisa realiza telenovelas “con causa” (!), su función es entretener y no educar. ¡Plop! Pero bueno, olvidando este último punto, concedámosle que ponen el dedo en la llaga: desde hace un buen rato las normales enfrentan muchas turbulencias. ¿Pero realmente la solución es cerrarlas? La propuesta de ambos es abrir la oferta a otras instituciones privadas y públicas para que se hagan cargo de la formación docente. Lo que ha sido interpretado como un paso más hacia la “privatización de la educación”, al menos a decir de algunos catedráticos de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros. A ellos no les extraña que el ataque haya venido de parte de un chico Televisa, empresa con la que —dicen los catedráticos— Gordillo mantiene una relación muy estrecha.

A Juan Manuel Rendón, profesor de esta institución, le sorprende que la lideresa se atreva a decir que no existe ya demanda de maestros, porque los hechos confirman lo contrario. Como ejemplo, señaló que a pesar de que ya ha pasado un buen tiempo desde que se volvió obligatoria la educación preescolar, aún no se ha alcanzado dicha meta porque no hay docentes suficientes para atender a esta población. Mismo caso con las *jubilaciones, renuncias y decesos** que a lo largo del país suman miles de plazas disponibles y desatentidas. En el mismo tenor, Graciela Gutiérrez, catedrática del posgrado en la Normal, declaró como “inaceptable” la crítica realizada por Gordillo, para empezar porque nunca ha sido maestra y porque quiere desaparecer instituciones que forman maestros con apenas los mínimos recursos para alcanzar la supervivencia.

Y sí, uno de los principales problemas de las Normales ha sido la falta de recursos que deriva en otras deficiencias. De que debe de haber un cambio, debe haberlo. Pero creo que debe ser más razonado que solamente cerrar estas instituciones y luego abrir la demanda a escuelas privadas que, reconozcámoslo, fuera de “las grandes”, la mayoría son patito. Vamos, que la sobrepoblación de maestros, el desempleo en el sector y su pobre desempeño en la práctica no se solucionan eliminando las instituciones públicas. Al contrario, sólo invirtiendo en ella y solucionando los problemas estructurales se puede resolver esta situación. ¿Por qué no implementar exámenes de oposición para aspirar a dar clases? ¿Por qué no ofrecer otras oportunidades relacionadas a la docencia, pero por parte de las mismas normales? ¿Por qué no apostar a la profesionalización de la docencia?

¿Por qué no aspirar a ser mejores que los Fidalences orginarios de Fidalencia?

Imagen: Tijuana Mata