Una de las reglas de la mercadotecnia política señala que siempre, siempre debes estar pendiente de tu imagen pública. El más mínimo descuido es capaz de vapulear una carrera. En ese sentido, las fotografías se quedan para recordarle al mundo lo que éramos —¡uy, quien viera a Felipe Calderón en una marcha hace unos ayeres!— y lo que ahora somos. Y es que una imagen dice más que mil palabras; sobre todo, cuando nos ponen en completa evidencia.

Por desgracia, Sarah Fuentes, flamante dirigente juvenil del PAN en Chihuahua, aprendió esta lección por la mala. No tardó ni un santiamén en llegar a su cargo para que comenzara a circular una fotografía balconeadora en las redes sociales. En la imagen, Fuentes aparece sosteniendo un fusil de asalto calibre 223. ¿Será que quería congratularse con la estrategia anti-narco de Calderón?

De acuerdo a la dirigente, la fotografía fue tomada hace cuatro o cinco años, en una fiesta de la Facultad de Derecho de su universidad. El arma pertenecía a un agente de policía, a quien le pidió el fusil para tomarse una imagen al calor de las copas. “Se me hizo fácil”, dijo Fuentes, ignorando que en el futuro, esa noche de alcoholes le podría salir muy cara en su futuro político.

Por supuesto, nos podemos poner a imaginar muchas cosas al respecto. ¿Qué hacía un agente de policía en la fiesta, si se supone que los uniformados deben andar lejos de los tragos? ¿Por qué accedió a prestarle un arma que no es para uso civil? ¿Le habrá hecho ojitos, le habrá hablado bonito? Al final, la travesura puede salirle muy cara, pues esta tarde, la Secretaría de Acción Juvenil del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN dará una resolución al caso. Incluso, se menciona que podría ser aprehendida por portación ilegal de armas.

Este incidente me recuerda mucho el caso del hijo del gobernador de Tabasco Andrés Granier, quien fue pescado en sus fotos de Facebook usando el avión del gobierno estatal. Sin reparo, Fabián Granier y su novia hacían uso del avión de papi —y más cínico aún, haciéndolo público—. Así que, jóvenes políticos, no olviden esconder las cámaras cuando vayan a portarse mal, si no quieren que la situación se ponga después de armar tomar

Imagen: El Universal