Durante su visita a México, Dong Nguyen-Huu, coordinador de la Unidad de Asistencia Electoral y Cultura Democrática del Programa de la ONU, puso el dedo sobre la llaga: en nuestro país enfrentamos una crisis de representatividad. Una que quedó manifiesta en las pasadas elecciones de Estado de México donde —como reza el cliché periodístico— el real ganador fue la abstención con un 56.5 por ciento de electores que no ejercieron su derecho y obligación ciudadana. Y el hecho no es fortuito, la desconfianza y descontento hacia los partidos políticos parece haber aumentado exponencialmente durante los dos pasados sexenios a cargo del gobierno del cambio. Como sociedad parece reinar la decepción hacia los gobiernos de oposición, que más que una opción, parecen —en el mejor de los casos “el mal menor”.

Sin embargo, no todo parece perdido. A pesar de la crisis económica —tanto en México como en todo el orbe—, la situación de violencia in crescendo y la represión de grupos de poder —manifiesta en las desapariciones forzosas—, movimientos ciudadanos de fines variopintos comienzan a aparecer por aquí y por allá, manteniendo en muchos de los casos una sana distancia con organizaciones políticas. Y es que el problema no parece ser en sí la democracia, sino la representatividad de quienes se postulan a ejercer un cargo. A decir de Juan Ramón de la Fuente, ex-rector de la UNAM, los partidos políticos enfrentan el reto de renovarse o morir, marginándose de los intereses de la sociedad. Y renovarse implica, como afirmó Dong Nguyen-Huu, generar los mecanismos para incluir la participación social, sea en los tomas de decisión o en la educación para sustentar dicha participación.

Juan Ramón de la Fuente aseveró esto durante el encuentro América Latina: temas para una agenda alternativa realizándose en la Universidad Complutense de Madrid, donde se ha generado este espacio de reflexión académica para analizar el papel de América Latina frente a los retos que enfrenta el mundo contemporáneo. Retos que no le son ajenos a la sede de este encuentro, donde el 15-M continua ejerciendo presión al gobierno español. Durante este evento, el ex-rector de la Máxima Casa de Estudios apuntó que este momento histórico, apuntalado por las nuevas tecnologías, ha provocado que las estructuras partidistas “se vean ya un poco vetustas”, provocando el familiar desencanto con la política que es patente en nuestro país y en otros rincones del mundo, donde

Las voces ciudadanas adquieren entonces una mayor relevancia. (…). Yo creo que son los tiempos de la sociedad, desde donde yo me he movido y desde donde hablo. El que esto pueda tener o no consecuencia política y electoral, está por ver.

Y este por verse está enclavado en la problemática: la agenda electoral no necesariamente coincide con al ciudadana. “Esto es parte del divorcio. Los políticos tienen una agenda y los ciudadanos tenemos otra y hay puntos divergentes”. Casos como el movimiento encabezado por los deudos de tragedias como la Guardería ABC o el News Divine, que hacen frente a la situación de violencia como el encabezado por Javier Sicilia o No + Sangre, o incluso de ecologistas y de movilidad sustentable ponen de realce lo dicho: los gobiernos tienen intereses ajenos a los de la ciudadanía. De ahí el interés del académico por las candidaturas independientes, tema que en nuestro país —y en el clima electoral— no ha conseguido atraer la atención.

De la Fuente ha sido considerado una opción para presidenciable en las elecciones del 2012. Algunos incluso augurándole futuro dentro del PAN. Sin embargo, el mantiene la postura de independencia frente a los partidos, sin dar una respuesta clara de si contendrá o no en las elecciones a presidente. De ser así, ¿el hartazgo ante nuestra casta política será el suficiente para ir más allá del horizonte partidista y apostar por un candidato independiente, sea Ramón de la Fuente, u otro —u otra—? ¿Tú votaría por un candidato o candidata independiente? ¿En qué te fijarías para concederle tu voto?

Imágenes: El Capitalino | Enlace Veracruz 212