
Ya lo dijo Elba Esther Monstruillo: nunca seremos como Fidalencia. Empezando quizás, porque en Fidalencia —ese México en el espejo, utópico— la corrupción ha sido erradicada en todos sus niveles, empezando por sus ciudadanos. Este fin de semana se realizó el tan cacareado Examen Nacional, donde más de 21 mil egresados de escuelas Normales —tanto públicas como privadas— concursaron por alguna de las mil 774 plazas dentro de nuestro sistema de educación pública. Tal y como ya había sido denunciado antes, el examen lleno de candados y blindajes, de 24 versiones y otras tantas monerías dignas de Fidalencia , fue sustraído y puesto a la venta. Y lo grave del caso: adquirido por los aspirantes.
De 110 preguntas bastan 34 aciertos para ser candidato a una plaza. Una meta que ciertamente, ha de ser muy elevada para quienes inseguros de su formación, compraron su puesto. Claro, todo esto en el caso de que el examen sea un real mecanismo de entrada y no una farsa capaz de sonrojar al mismísimo Molière. Las autoridades competentes aseguran la transparencia del examen y a pesar de las denuncias, aseguran, que el examen no fue sustraído. Lo que sucede, dicen fue que:
Alguien pudo haber construido un instrumento o varios instrumentos de evaluación parecidos a los de años anteriores a partir de la información pública que hemos puesto a disposición de cualquier interesado y posiblemente trató de presentarlo como instrumento de evaluación, pero con las medidas que tomamos, los tiempos tan recortados de producción y distribución por medio de la empresa de seguridad, sellos, pestañas de seguridad en cajas de exámenes, esto es prácticamente imposible.
¡Otro crimen de Alguien! ¡Ése canalla que no nos deja ser como Fidalencia!
¿Quién es ese tal Alguien? Todos lo conocemos y, en algún momento —uno vergonzoso—, lo somos. Prueba de ello la da nuestra reacción ante un filme de la gloriosa época del cine de las ficheras y luchadores, México 2000, una comedia protagonizada por Chucho Salinas y Hector Lechuga, y dirigida por Rogelio A. González donde se explora ese mundo del otro lado del espejo, ése que sólo puede ser nombrado mediante los lapsus lingue, donde todo funciona como la razón dicta y no como el apetito ordena; donde el mexicano ha dejado de aspirar a ser el cabrón para ser el ñoño; donde sus dobles vínculos (ése amor y ése odio, ambos intensos y hacia los mismos objetos) se ha desvanecido; ése México que no llegó el 2000 y que ahora es fuente de burla y de remembranza del A qué le tiras cuando sueñas mexicano. Ésta es la primera de nueva partes de esta cinta. Un must para todo aquel que quiera reír y avergonzarse, al mismo tiempo, de estar riendo:
Imagen:Noticiero Milamex










Les dejo algo que unos amigos y yo hicimos hace unos años
http://www.youtube.com/watch?v=h0NYOPRW8Og&feature=related
Pues a ver al cielo ya que en Mexico no pasa nada
Y de cuando es este filme tan bizarro ?