Vengan las apuestas: ¿será Alonso Lujambio el siguiente en bajarse de la contienda por la candidatura panista? A mí me parece que sí. Después de la salida de Javier Lozano, la lucha por ser el abanderado blanquiazul se ha cerrado entre Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero y Alonso Lujambio —con Emilio González como mero suspirante—. Es prácticamente un hecho que entre esos cuatro quedará el ganador, pero como si se trata de Big Brother o La Academia, en este reality político huele a expulsado.

Mientras que Creel y Vázquez Mota se dividen la preferencia de los militantes y Cordero se mantiene por el apoyo del presidente Felipe Calderón, las posibilidades de Lujambio no son halagüeñas. Desamparado, sin ningún grupo que le apoye visiblemente, el secretario de Educación parece prácticamente desahuciado en sus aspiraciones presidenciales. Sus palabras lo dejan entrever. Aunque asegura que sigue puesto para buscar el abanderamiento panista, también externó que esperará unas semanas para pronunciarse al respecto.

Al igual que Cordero, Lujambio es uno de los candidateables que se mantiene en ese juego de fungir como secretario de Estado y como aspirante presidencial. En sus últimas declaraciones, continúa firme en su decisión de permanecer en el cargo. “No es ilegal”, reclama, aunque sabe que la presión para que renuncie —sea a su sueño político o a su puesto actual— será mayor.

Ante este escenario tan poco promisorio, me parece que Lujambio está diciéndole adiós a la candidatura. Sus méritos como titular de la SEP no le han dado crédito para jugársela por la grande. Por supuesto, aún le queda el premio de consolación de ser abanderado a la Jefatura de Gobierno del DF, una posición en la que tendría más posibilidades de triunfo. Y mientras tanto, en el PAN siguen como en el cuento de los perritos: de los ocho que tenía, ya nomás me quedan tres, tres, tres…

Imagen: Sipse noticias