¿Dejarías un empleo que te gusta por uno que fuera más redituable?... Una decisión difícil, sin duda. Por un lado, todos sabemos que el dinero no compra la felicidad, que vida solo hay una y que trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar; pero, por el otro lado, también sabemos que la vida es más agradable cuando nuestra preocupación primordial no es averiguar qué malabares tendremos que hacer para llenar la panza al siguiente día, o para pagar la renta al final del mes. Máxime cuando tienes hijos, a tus padres ancianos, tienes una enfermedad crónica o algún crédito que, más que tabla de salvación, parece una soga al cuello. Sí, asqueroso, cochino, sedoso y dulce dinero.

Lana, billelle, marmaja, pasta, amor de mi vida... lo llames como lo llames, el dinero juega un papel importante en nuestras vidas. Y, aunque desde niños aprendemos a usarlo, no siempre sabemos administrarlo. Que tire la primera piedra quien no empieza la quincena comiendo en restaurantes y la termina con un "saludable" desayuno de campeones: un gansito con una coca. O quien, frente a una pantalla de plasmas sacó cuentas y se aventó una compra a doce meses sin intereses, sólo para confirmar, al llegar a casa, que acababa de firmar su sentencia de muerte por haber olvidado que, además de pagar las tarjetas, uno gasta dinero en cosas inútiles como comer o comprar papel higiénico.

Como cultura, eso de administrarnos no se nos da muy bien. Sin embargo, eso no es impedimento para empezar una vida financiera más sana. Y prueba de ello la dan los siguientes blogs que a continuación reseño: Blog & Lana y Rico y Feliz.

El primero es uno de mis favoritos: Blog & Lana, que con el subtítulo de "Finanzas personales que se entienden" lo deja todo claro. Escrito por So, esta publicación electrónica me ha sacado de varios apuros y calvarios innecesarios. ¿Por qué? Fácil. Soy una persona impulsiva, y como tal, si veo un hermoso sacapuntas rojo a un precio de "oferta", lo compro; aún a pesar de que desde hace casi una década no he tomado un lápiz entre mis manos. Sí, así de crítico es mi caso. Sin embargo, tras leer algunas recomendaciones de Morbi para evitar compras impulsivas y sustituirlas con compras inteligentes, mi salud financiera ha tenido un repunte maravilloso.

Por ejemplo, uno de esos consejos que apliqué a mi vida diaria, fue evitar ir a babear vitrinas. ¿Qué necesidad tengo yo de ver sacapuntas rojos --seductores y brillantes sacapuntas rojos-- si ni me dedico a dibujar, ni los uso, ni realmente los aprecio? Por eso, evito pasar mi tiempo libre dando vueltas como mayate en un centro comercial. En otra ocasión, Morbi confesó una de sus adicciones: los zapatos. Como muchas mujeres, ella también gasta el tesoro de Moctezuma en zapatos. Sin embargo, más allá del drama de "¡no me alcanza!", ella propone una solución: jerarquizar tus gastos; decidir en qué prefieres gastar y en qué no. Así, yo apliqué este sabio consejo a mi adicción a las salidas a tomar café y decidí sacrificar, por ejemplo, ir al cine o rentar videojuegos más de una vez a la samena. ¡Sabiduría pura! Y a un clic de distancia.

En el mismo tenor de estilo confianzudo y contenido práctico, está otro de los blogs con los que procuro ponerme al día. Se trata de Rico y Feliz, escrito por Isela, una norteña que a través de hilar su vida cotidiana --su problemas, sus aspiraciones, sus enojos-- nos da lecciones de cómo llevar al día nuestras finanzas. Una de las ideas que más me han agradado de su blog es el repensar lo que entendemos por "compras". Muchas veces --como cuando nos ponemos a dieta-- pensamos que ahorrar es privarnos de todos los satisfactores --como creemos que hacer régimen es no comer nada--; y no podíamos estar más equivocados. Lo que ella propone es una manera más racional de gastar nuestro dinero. Y eso incluye ponernos límites, una disposición que no siempre estamos dispuestos a seguir.

Al igual que So, Isela también responde preguntas de los lectores para darles su opinión respecto a los problemas financieros que experimentan. Y de paso, todos aprendemos. Por ejemplo, desde que leí uno de sus post tengo un fondo de ahorro para emergencias. Codicioso como soy, lo puse en una cuenta bancaria tradicional, con un plazo fijo. Sin embargo, cuando tuve un revés económico y necesité ese dinero para pagar las colegiaturas de la maestría, ¡sorpresa! No pude retirar mi dinero por las características que elegí al abrir la cuenta. Ella especifica que un fondo de emergencias debe ser líquido, es decir, que puedas disponer de él cuando lo necesites. Lógico, me dirán ustedes. Pero seguramente, más de uno no había reparado en ese detalle.

Dicen que lo mejor de la vida es gratis. Y tienen razón. Este par de blogs han mejorado mi vida --y no sólo financiera-- gracias al empeño y pasión que ponen al compartir sus experiencias, dudas y conocimientos con los lectores. Ambos son imprescindibles si lo que buscan es darle un plus económico --en todos los sentidos-- a su vida.

Imagen: Blog & Lana

Ismael Flores

Mexicano, 27 años, egresado de la maestría en Letras Iberoamericanas. Actualmente se desempeña como freelancer editorial y el novio que tu mamá odiaría tuvieras. Más artículos del autor »