A estas alturas, el caso del locutor radiofónico Ángel Verdugo debe serles bastante familiar. Si por alguna razón no se han enterado, comencemos por exponer la situación. Verdugo es (o era) comentarista del programa Reporte 98.5, de la cadena Grupo Imagen. Desde el micrófono, este personaje exhortó a los radioescuchas a que "aplastaran" a los ciclistas del Distrito Federal. En sus palabras:

“Los conmino a que si ven esta nube de langostas, láncenles el vehículo de inmediato, no les den oportunidad de nada, aplástenlos para ver si así entienden (...) son la nueva plaga que está a punto de causar daños severos en el Distrito Federal”

¿Cuál fue el motivo de su ira? La razón que dio el locutor es que los ciclistas no respetan el reglamento de tránsito, y que dos bicicletas estuvieron a punto de chocar con su vehículo en el fin de semana. Las atropelladas declaraciones de Verdugo levantaron polémica en Twitter, donde los usuarios criticaron las palabras del locutor, a través de hashtags como #AngelVerdugo o #Yosoyciclista.

La reprimenda fue tal que Grupo Imagen reunió a su comité de ética para determinar la sanción contra Verdugo. Al final, el locutor fue suspendido de manera indefinida y se le pidió emitir una disculpa pública por sus declaraciones. En un último acto de patanería, Verdugo no admitió su error, sino que defendió que había sido "un fino sarcasmo". Lejos de reconocer su equivocación, acusó que los radioescuchas habían sacado sus palabras de contexto.

Muy bien por Grupo Imagen, al sacar del aire a una persona que promueve acciones de odio e intolerancia contra un sector de la población. Estoy de acuerdo que existen ciclistas que no respetan el reglamento de tránsito --al igual que muchos automovilistas y peatones--, pero ésa no es una excusa para atropellar sus derechos. No se trata de estar a favor de la bicicleta, sino de la tolerancia y el respeto, de la educación cívica y de la comprensión ciudadana. A propósito, me quedo con la fenomenal respuesta de Chilango:

No vamos a hablar en nombre de los ciclistas, pues ellos tienen argumentos no sólo correctos, sino adecuados para defenderse; tampoco quisiéramos hacer una campaña de odio ni de calificativos en contra de usted en nombre de lo políticamente correcto. No, sólo queremos decirle que nosotros, como comunicadores, reprobamos el uso de los medios para hacer comentarios que inciten a la violencia en un país de por sí lastimado por ella. Sus dichos en la radio pidiendo que los automovilistas arrollen a quienes usan bicicleta son inaceptables y nos avergüenzan como gremio. “…láncenles el vehículo de inmediato, no les den oportunidad de nada, aplástenlos para ver si así entienden…”, esto es inaceptable incluso como broma. ¿Sabe usted en qué se parecen los ciclistas a los buenos comunicadores? En que para hacerlo bien, hay que tener equilibrio.

Imagen: Animal Político