"Cuando Estados Unidos estornuda, México se resfría"* se ha convertido en la máxima imperante en la economía nacional. La recesión del vecino del norte es vista con mucho temor en nuestro país, dado que las condiciones económicas de EE.UU tienen una fuerte influencia en los números mexicanos. Sin embargo, la reciente desaceleración podría no ser tan contraproducente como en otras ocasiones. De hecho, de acuerdo con el analista Andrés Oppenheimer, podría tener un efecto benéfico.

La proyección inicial es la que ya conocemos: a menos poder económico de Estados Unidos, sus importaciones se reducen, lo que afecta directamente a México. Otra consecuencia negativa es que el número de remesas hacia nuestro país baja, así como el turismo internacional. Estos puntos son muy importantes, ya que junto con las reservas petroleras, engloban los mecanismos de financiamiento claves para la nación.

Entonces, ¿dónde está la parte promisoria? En lugar de mirar hacia Estados Unidos, deberíamos ver hacia China. Los asiáticos están mejorando sus condiciones laborales, lo que implica que los costos de producción son más altos. Desde hace años, China ha logrado capitalizarse gracias a la oferta de mano de obra barata --baratísima, diría yo--, con la que los países de América Latina no han logrado competir (en buena parte, porque de este lado se respetan más los derechos laborales). Las cifras son significativas: hace una década, era 237% más barato contratar en China; ahora sólo 14%.

Con este cambio, sumado a la desaceleración, las empresas de EE.UU vuelven a mirar a nuestro continente con buenos ojos para invertir. El sector automotriz, el más afectado tras la crisis mundial de 2009, es el primero en dar el salto. Si bien México ya cuenta con plantas armadoras de diferentes empresas a nivel mundial, ahora marcas como Ford, Toyota, Volkswagen o Mazda abrirán o expandirán sus plantas en nuestro país. Otra industria que también mira hacia México es la aeronáutica, como demuestra el caso de Querétaro.

Sin embargo, la pregunta que siempre salta es el tema de la inseguridad, una situación que mantiene preocupados a los empresarios. La ventaja que conserva México --pese al alto número de muertes por el combate al crimen organizado-- es que la violencia ha sido contenida principalmente al norte del país y algunos estados del Pacífico, como Michoacán. A pesar de este escenario, el centro aún es considerado como una zona de relativa tranquilidad, por lo que las compañías deciden situarse en estas regiones.

Por lo pronto, esperemos que este pronóstico sea acertado y la desaceleración económica de Estados Unidos invite a más empresas a suelo nacional. Oppenheimer argumenta que este paso podría poner a México al nivel de los miembros del BRIC, pues repercute directamente en la creación de empleos. Claro que el escollo principal seguirá siendo la seguridad y la violencia, materia pendiente del gobierno de Felipe Calderón, la cual heredará a quienquiera (o quienpueda, mejor dicho) que sea su sucesor.

Imagen: Coyuntura Económica