
La educación pública ha sido tema de polémica internacional en los últimos tiempos. Por un lado, en Estados Unidos —uno de los otrora líderes en este rubro—, maestros de escuelas públicas denuncian los malabares que deben realizar para estirar los presupuestos en época de recortes. En Chile, miles de estudiantes se oponen a la privatización del sector educativo, manifestándose a favor de continuar con la línea de educación gratuita y universal que inauguró Salvador Allende. En nuestra país, por un lado, los rechazados de las escuelas de educación media superior demandan un aumento en la cobertura; por el otro, enfrentamos todavía grandes problemas para fortalecer —ya no digamos elevar— el nivel de la educación básica; que, como sabemos, es alarmantemente bajo en secundaria.
El hecho de que ayer por la tarde, el Senado aprobara —con algunas modificaciones— la iniciativa de volver obligatorio el bachillerato, es una avance enorme. Al menos el primero que busca resarcir la enorme deuda que los distintos gobiernos se han pasado de mano en mano: la educación pública, gratuita, laica y de calidad. Amparados bajo la premisa de que la Ley sólo estipula que su responsabilidad va desde el preescolar hasta la secundaria, el bachillerato se ha visto como un privilegio, un pilón o una forma de ingresar al mundo laboral a través de la educación técnica. Sin embargo, ahora será una obligación constitucional, tanto del Estado (Artículo 3°) como de los padres (Artículo 31), proporcionar este tipo de educación a sus hijos. Y con esta obligación, viene un dolor de cabeza terrible: ¿De dónde saldrán 500 mil millones de pesos para instaurarla?
Según el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Pedro Joaquín Coldwell, se requerirá una inversión de más de 500 mil millones para implementar, dentro de once años, la educación media superior en todo el país. Recordemos que, como denunciaron muchos estudiantes rechazados de bachillerato, actualmente no existen los inmuebles suficientes para atender a esta población; como tampoco existe el personal calificado —y la Reforma Educativa de la SEP en ese aspecto no ayuda mucho—. Habrá que volver a rascarle a los presupuestos y, de paso, a los —¡ay!— impuestos; que ni son pocos, ni son bajos, ni los pagamos todos. Incluso en el Senado también se tocó el punto de las colegiaturas deducibles de impuestos, pues aunque es una ayuda a la clase media —tambaleante—, es un detrimento a la hora de rascar centavos debajo del asiento del sillón par a acompletar presupuestos.
Ahora, tampoco debemos obviar a la “tía de las muchachas”: Elba Esther Gordillo. Ella y su sindicato —e incluso su Secretaría (Lujambio, su yerno, etcétera…)— se han encargado de ordeñar hasta lo imposible al presupuesto educativo entre escuelas fantasma, aviadores, visitas del Dalai Lama y otras prácticas churriguerescas de la maña consagrada. El padrón de maestros es un primer paso para lograrlo, aunque hay que tener bajo a la mira al señor Claudio X, que parece tener una marcada relación de amor-odio con la señora Monstruillo. Comenzar a quitarle la educación de nuestros jóvenes de las garras —y de paso, el dinero de nuestros impuestos— es un primer paso. Pero no olvidemos que la tarea sí es titánica (aunque no imposible).
Actualmente nuestro nivel de cobertura educativa es de los más bajos cuando somos comparados con nuestros pares latinoamericanos, como Chile y Brasil. Sólo hay capacidad para atender al 60 por ciento de los egresados de la educación básica, es decir, cuatro millones 187 mil jóvenes egresados de la secundaria. De ahí que se fije un tope de hasta 10 años a partir del próximo ciclo escolar, para que se aplique de carácter universal esta medida en nuestro país. Un avance excitante, sin lugar a dudas, que nos impondrá muchos retos a los ciudadanos y políticos para lograr concretarlo. ¿Cómo iremos a llegar al ciclo educativo2021-2022?










Buen artículo, pero antes de preguntarnos si nuestra cobertura es amplia o se queda corta, preguntémonos: ¿Para qué servirá el bachillerato obligatorio? ¿Para aumentar el nivel de escolaridad de los mexicanos? ¿Eso en que ns va a servir?
Cuando una persona busca un trabajo, ve que necesita “secundaria” si es de albañil. Para ser albañil, no requieres mas que primaria, esto es, leer y escribir, realizar operaciones aritméticas simples, algo de cultura general…y ya. Pero piden secundaria. Lo mismo ocurre para ir a trabajar a un Seven Eleven, te piden preparatoria…¿porqué? Si solo se requiere manejar un software en una computadora, realizar operaciones aritméticas en un tiempo relativamente rápido (el software no te dice cuántas monedas y/o billetes entregar, y tienes al cliente frente a ti), saber leer y escribir de forma mas fluida…¿porqué piden bachillerato entonces? El problema radica en la educación básica. Tenemos niños que no reciben una correcta educación, debido a Maestros con un nivel de conocimientos deficiente. Tenemos una educación que enseña a machetear y no a leer. Tenemos una educación que enseña a usar la calculadora y no las neuronas. Tenemos una educación que no importa si el niño saca 5, se le pone un 6 y pasa al siguiente año. Con el Bachillerat obligatorio ¿queremos que toda nuestra juventud tenga bachillerato para decirle al mundo, tengo una masa de gente con estudios? De nada sirve si se siguen los mismos vicios.
Además, el bachillerato comienza a ser un filtro para la universidad (un filtro en el cual yo estoy de acuerdo al 100%): No todos tenemos la misma capacidad. No es justo que, un individuo que no tenga la suficiente capacidad para entrar en el bachillerato, reciba esa educación y se gasten recursos en él, con el único fin de “prepararlo” para que compita “en igualdad de condiciones”. Así como no es justo que, yo que no se correr, el gobierno esté gastando dinero en prepararme para unas olimpiadas porque “todos tenemos la misma oportunidad”. Por decreto no incrementaremos la capacidad de la gente. Además, se olvidan que una economía requiere de distintos tipos de empleos para funcionar. El día que hagan obligatorio tener un título universitario, sonará hermoso decir “En México el 99% de los jóvenes menores de 30 años, tienen un título Universitario” pero, ¿y las carreras técnicas? Un técnico realiza un trabajo importante que no haría un ingeniero. Inclusive, vayámonos mas abajo: el día en que todos tengan estudios elevados ¿quién va a limpiar? ¿Quién va a ser mesero? ¿Quién va a ser recepcionista? ¿Quién va a ser secretaria? ¿O pensamos elevar esos oficios a ser una carrera universitaria con el afán de “elevar los salarios”?
Así no funciona la economía. Países desarrollados como Alemania tienen empleos con salarios altos independientemente de la actividad realizada, pero obviamente alguien con doctorado gana mucho mas que alguien que es conserje. Sin embargo, el ser conserje no evita que esa persona disponga de un nivel de vida alto. Y si, allá la gente se mata por ir a la Universidad: pero el que sean un filtro ayuda, pues solo los mejores van a ir, y la educación no pierde su calidad por atender a una gran cantidad. El problema, como dijeron en los “Yunaites” en los 90’s es la economía. Mientras en México no se genere una dinámica de productividad y competitividad (trabajamos mucho, pero somos poco productivos y por ende, generamos poco dinero que es derramado en la población) no tendremos una economía en la cual, ser barrendero sea suficiente para vivir y mantener una familia. Pero si queremos avanzar por decretos y reglas de “obligatoriedad” sólo eliminamos la competencia, y en un futuro seguiremos con una economía deprimida, pero eso si, con meseros y choferes con título universitario (que en si, ya los hay).
¡Saludos!
¡Don Link! Siempre es un gusto leer sus comentarios, caray. A veces no da tiempo de responder, pero bueno, hoy sí :P Totalmente de acuerdo en muchos puntos. Sin embargo, difiero en otros; aunque en esencia creo que andamos por canales muy similares. En México “andamos malitos” de nuestra educación. A pesar de que se ha alcanzado un nivel de cobertura en primaria prácticamente universal, la calidad en la educación deja mucho qué desear. Y prueba de ello son los bajos resultados que los chavos de secundaria obtuvieron durante la prueba Enlace. Sin embargo, el que la cobertura empiece a expandirse —de menos— posibilita que se pueda hacer algo por mejorar nuestro nivel educativo. Actualmente no existe siquiera el espacio para meter a todos los chavos que no pasaron el examen único de admisión a bachillerato, por ejemplo. Y eso que sólo hablamos del DF. Y de este sector no sólo me refiero a los que no pudieron puntuar más de 31 aciertos, sino a aquellos que simplemente no cupieron. (Aunque claro, no tenían los puntajes más altos ¿verdad? Ejem). El hecho de que comience a existir infraestructura para dar cabida a los estudiantes ya es un avance.
Ahora, y aquí creo que hablaré desde mi postura de ex-profesor de bachillerato y como psicólogo —aunque no me guste—: quien no tiene la capacidad de cursar bachillerato, debe tener derecho a educación especial. Realmente la hazaña cognitiva de pasar la prepa está dentro de los rangos que puntea una persona “normal” en el sentido estadístico. Alguien que no pueda con la educación media superior es porque ya puntea por debajo; es decir: es limítrofe o tiene retraso mental —y lo digo en el sentido clínico—. Y para ellos también hay educación y debe de haber un futuro laboral. No soy muy “fan” que digamos de la educación técnica porque me parece que quienes optan por ella realmente no piensan que eso sea lo mejor, sino creen que eso es “lo que pueden”. No sé si me explico, pero a ver: siento que muchos toman una carrera técnica porque es lo que su nivel sociocultural les indica como el camino a seguir (mismo caso con la universidad, por cierto), no porque no puedan, no quieran o no les interese una licenciatura o ingeniería. Y creo que lo mismo pasa en el sentido contrario, con los de licenciatura.
El que el bachillerato sea obligatorio no lo veo como un gasto, sino como una inversión y una oportunidad. Sé que hablar en este momento de un cambio educativo se antoja imposible. Así que mejor no ahondaré en utopías. Pero he aquí algunos beneficios colaterales. Por ejemplo, mientras tengan que cursar la preparatoria de manera obligada, son susceptibles a intervención psicólogica, campañas, programas sociales, de salud, etcétera. O a una educación en temas de sexualidad, cultura, artes, de protección civil, etcétera. También, la construcción de escuelas implica trabajos temporales y derrama económica. No olvidemos que nuestro país vive en gran medida de la obra pública. Mal que bien, prolonga la llamada “moratoria”, es decir, el “volverse adulto” que cada día es más patente en los jóvenes urbanos pero no en los del interior de los estados. En gran medida, que las personas se casen a mayores edades que antes se debe a que el número de personas con educación media superior ha aumentado. Y podré sonar cínico, pero en una economía como la nuestra, postergar el tener hijos ayuda a que nos mantengamos a flote de mejor forma a pesar de las crisis. No debería ser así, pero, insisto, es un efecto colateral —tampoco creo que sea algo deliberado paranoia mood OFF—.
Y también, maese Link, recordemos que hay bachilleratos técnicos, los cuales están bastante peleados. Igual que usted, considero que las universidades deben de poner estándares de selección más altos y, esa sí, creo que puede no ser obligatoria. En otros países —incluso de América Latina—- el bachillerato no ha interferido con trabajos como ser albañil, mesero o recepcionista. Y más que tener un “técnico albañil” o un “licenciado en Masonería” (que ese sería el título universitario de un albañil :P ) creo podremos tener al menos una persona que practicó más las operaciones básicas, de menos, pensando en pequeño. Pensando en grande, podríamos tener algo mejor. Insisto, al menos posibilita una acción futura.
Muchas gracias por tus comentarios Link ¡Abrazo!
soimtheng incredibly impressive –more like youve painted a fairly picture above an issue that you know nothing about! I dont want to sound mean, right here. But do you truly think that you can get away with adding some quite pictures and not truly say anything?
Ezu6fp bkhdksoqlmji
Yo considero que hacer una educación donde se compita en todos los aspectos de la vida no es sano para nuestra de por sí egoísta sociedad. En Estados Unidos se estila aún la curva forzada, donde, aunque todos trabajen duro, solo unos cuantos tendrán acceso a la buenas calificaciones. Yo creo que si queremos mejorar en la educación en cualquier nivel debemos antes que nada enseñar métodos de estudio y valores, que creo son la base que mas falla. Con los valores bien insertados, serán menos frecuentes los casos de corrupción que se suelen dar en algunos niveles (sobretodo en el acceso al nivel superior.)