En la primaria teníamos un grito de guerra: “el último en llegar es niña”. Después, más avanzados en la educación básica, el “niña” transmutó a “marica”. En la preparatoria, cuando ya no nos importaba ganar una carrera improvisada, la sentencia cambió a “te pones bien nena”. Y así ha continuado en nuestro léxico, variando de cuando en cuando, pero manteniéndose fiel a su esencia: lo femenino como un insulto; como algo degradante; como un instrumento de discriminación. De ahí que la queja realizada por la Conapred no tenga nada de descabellada.

El Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación (Conapred) ha levantado una queja contra la empresa Effem México, responsable por este spot publicitario protagonizado por la cantante y actriz Anahí, perteneciente a la campaña: “No eres tú cuando tienes hambre”. Esto debido a que el anuncio es un flagrante acto de discriminación que reafirma “el esquema de desigualdad de hombres sobre mujeres”, además de incurrir a concepciones machistas y homofóbicas. La queja cuenta con el aval del Instituto Nacional de las Mujeres (inmujeres).

Es un hecho que a la mayoría de los hombres “lo femenino” nos incomoda, especialmente cuando a nosotros se nos tacha de serlo. La frase: “Cada vez que te da hambre te pones como nena” implica una connotación negativa hacia la feminidad; es una forma de reafirmar la creencia de que una mujer está dominada por las “pasiones”, por lo irracional. Y no sólo eso, que su desempeño e interacción interpersonal es más deficiente que la de un hombre. Prejuicios que para muchos es sabiduría del “sentido común”. Incluso para la propia Effem México, quien ha negado ante el Conapred que su publicidad sea ofensiva o misógina. Se defiende diciendo que es una campaña sumamente efectiva, y que ante un grupo piloto no se encontró ningún signo de discriminación.

Pero bueno, todos sabemos que el prejuicio vende. La Conapred tiene la razón y, al menos a mi juicio, el anuncio incurre en actos de discriminación. Sin embargo, como analizaba Pepe Flores en la queja que este Consejo levantó contra el comentarista deportivo Christian Martinoli, la Conapred enfrenta una cruzada perdida de antemano al ser un institución “sin dientes”, creada para mantenerla a raya, gritando desde fuera del escenario sin poder realmente participar en la puesta en escena. No quiero minimizar su labor o dar a entender que no tiene razón de ser. Al contrario, considero que su acción es valiosa y necesaria. Pero mientras esté atada de manos —como la Comisión Nacional de Derechos Humanos— será tan sólo un adorno ruidoso al que todos ningunearán sin la menor afectación.

Imagen: De Chismes