
Una vez más los libros de texto gratuitos vienen con errores. Desde faltas ortográficas hasta yerros en el contenido. Incluso fallas que habían sido detectadas en ediciones anteriores aparecen todavía. A pesar de que se anunció con bombo y platillo que sería revisados por eminencias internacionales de la educación. Todo se reduce a “errores aislados”, en opinión del subsecretario de Educación Básica, Fernando González Sánchez, quien también figura como yerno de Elba Esther Gordillo. “De ninguna manera (los libros) son perfectos”, reconoce. Pero “Están hechos con la mejor intención”, puntualiza. Y es que, como dicen, lo que cuenta es la intención…
En las últimas décadas los libros de texto gratuitos han experimentado una considerable baja de calidad. Temas como la Conquista o la Colonia han sido borrados de un plumazo; las lecturas selectas —extractos y recopilaciones de las grandes plumas de nuestra historia—, desaparecido. Todo bajo el pretexto de una Reforma Educativa que, en palabras del investigador Olac Fuentes Molinar, ha sido “caótica” e “incongruente” consigo misma. En estos nuevos volúmenes abundan los errores ortográficos y de sintaxis, pero también en la formación editorial; pies de foto que no corresponden, títulos errados, gráficos con deficiencias. Y lo peor de todo: fallas de fondo, como contenidos ajenos al plan de estudios, o temas abordados de manera pobre y confusa.
De ser apoyos didácticos, los libros de texto se han convertido en trampas del conocimiento. Qué lejos han quedado los días de Martín Luis Guzmán y Jaime Torres Bodet, quienes durante el sexenio de Adolfo López Mateos, materializaron la visión de José Vasconcelos, fortaleciendo las garantías que establece el Artículo 3° de nuestro constitución. Puestos que, definitivamente les han quedado grandes a Alonso Lujambio y Fernando González Sánchez, que se han limitado a dar “sentidas disculpas” por los “errores aislados” que aparecen en los más de 129 millones 636 mil 800 libros que se han distribuido en las primarias del país.
Los libro de texto son herramientas indispensables para el maestro, quien se ciñe a ellos para respetar el mentado programa de estudios —el cual, también deja mucho qué desear—, y que es evaluado en las pruebas Enlace y en otros instrumentos internacionales, como el PISA. Sin embargo, los artífices de la Secretaría de Educación Pública parecen no encontrar relación alguna entre las turbulencias al interior del Sindicato del Magisterio, los errores y deficiencias en la elaboración de los libros de texto y los planes de estudio con los bajísimos resultados que nuestros niños obtienen en todos los instrumentos de evaluación internacional. A decir del investigador Raúl Alva García, “los libros deberían ser la principal herramienta de la articulación del sistema para crear una formación científica básica de los estudiantes y no se logra”.
Una reforma educativa real debería comenzar por una reforma de nuestra Secretaría de Educación Pública, organismo que se ha convertido en termómetro electoral y vergüenza del país.
Imagen: Memoria Política de México










A veces tengo la sensación de que la SEP en lugar de fortalecer y mejorar la educación en el país, lo único que hace es estorbar. Y bueno, del SNTE mejor ni hablar.
Es un insulto a la sociedad mexicana.
Pseudo crítica. Denota falta de conocimiento sobre la RIEB y la educación. Cómo hablas de “el programa de estudios” y “los planes” de estudio. No sabes nada amigo periodista. Revisa acuerdo 592. Lee.
Gobierno de México: “Entre más ignorante sea el pueblo, lo manipulo mejor”
¿Tres siglos borrados así nomás? Entonces ¿Miguel Hidalgo surgió de los aztecas? Vaya… con razón los alumnos están confundidos y salen mal en las evaluaciones internacionales…