Carlos Slim es un personaje polémico. Este hombre parece tenerlo todo --o casi--; salud, dinero, poder. Aunque seguramente echa de menos a su difunta esposa, Soumaya, a quien ofrendó un museo; primero en Plaza Loreto, al sur de la Ciudad de México, y luego en Polanco, construyendo un inmueble tan impresionante que el comentarista de CNN, Larry King, afirmó que era el mejor museo del mundo. Sin embargo pesar de su cuantiosa fortuna, Carlos Slim vive de una forma sencilla. Tuve la oportunidad de ver su "mansión" en un viaje a la Ciudad de México; y no es tan ostentosa ni grande como para pensar que ahí vive el hombre más rico del mundo. Gente que lo ha tratado, como el ex-jefe de gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, afirma que Carlos Slim es una persona de trato sencillo, al cual no le gusta exhibir su riqueza.

A pesar de que es dueño de empresas de telecomunicaciones y tecnología, no usa mucho las computadoras para trabajar. Los reportes se los entregan impresos en papel. Y en realidad no tiene la fachada de "empresario exitoso" que nos venden en la televisión. Si bien no desatiende del todo su imagen personal, tampoco es impecable; a veces, incluso, ha mostrado una barba descuidada. Tampoco tiene una buena pronunciación del idioma Inglés. En resumen Carlos Slim rompe con el paradigma del profesionista y empresario moderno ideal.

Se habla mucho de cómo surgió su riqueza. Carlos Slim viene de una familia libanesa, la cual conocía el arte de hacer negocios; arte que heredó notablemente. No podemos negar de ninguna forma de que es un genio para los negocios. Tiene un gran olfato para seguir el dinero, pero también es cierto que a pesar de tener varias empresas en diferentes rubros (casi todas compradas a un bajo costo en tiempos de crisis), no se ha caracterizado por innovar o crear productos novedosos, tal como si lo han hecho Bill Gates o Steve Jobs.

Carlos Slim abre su cartera en plena recesión económica y compra a aquellos que están desesperados por vender; logra rescatar empresas de la quiebra y hace una fortuna con ellas. Hasta este punto no hay nada criticable, pero Slim deja de ser un personaje tan ejemplar cuando hablamos sobre sus actividades monopólicas. En especial la "sucia" compra de Telmex, telefónica que Carlos Salinas de Gortari le vendió a la hora de privatizar sectores estratégicos. Uno pensaría que al privatizar la telefonía iba a entrar competencia y el costo del servicio se iba a desplomar para bien, pero Telmex terminó siendo un monopolio privado, que si bien mejoró sus servicios --recordemos que cuando era una paraestatal en ocasiones la empresa tardaba años en instalar una línea de teléfono-- los precios siguen siendo bastante altos, según lo señala la OCDE. También se las ha ingeniado para bloquear el acceso de competidores, y en algunos casos tiene ventaja sobre ellos, porque heredó de Salinas toda la infraestructura que no tiene la competencia, eso es notorio en las empresas de Telmex y Telcel, y en gran parte su gran riqueza se debe a esas prácticas monopólicas.

La periodista Denise Dresser ha sido muy crítica con él y afirma que "Carlos Slim no es Bill Gates". A pesar de los millones de empleos que crea, se cree que si se obligara al magnate mexicano a competir bajo el sistema de libre mercado sin ventaja alguna, se crearían muchos más empleos y los precios de varios servicios básicos disminuiría notoriamente. Slim, al contrario de Bill Gates,, no le gusta la filantropía. Cree que es una forma de tirar el dinero y dice que es mejor invertir y crear más empleos. También en las elecciones del 2006, se le criticó su cercanía con López Obrador (porque en su gestión se remodeló el Centro Histórico de la Ciudad de México y Reforma), el cual ha sido mucho menos duro y condescendiente con Slim que con otros millonarios a los cuales ha relacionado con "la mafia en el poder".

Algunos sectores de la izquierda relacionan a Carlos Slim con el neoliberalismo; pero el modelo neoliberal no le ha sentado muy bien al magnate, sobre todo porque los teóricos neoliberales se oponen a los monopolios. Carlos Slim ha sido crítico de las políticas neoliberales y del Consenso de Washington y a la vez los académicos neoliberales de "The Cato Institute", --una academia estadounidense reconocida que defiende el libre mercado--, han criticado fuertemente la forma en que Carlos Slim ha construído su riqueza.

Con todo y que perdió 11 mil millones de dólares en 8 meses, Carlos Slim sigue siendo el más rico del mundo según Forbes. El empresario mexicano es admirado por uno y odiado por otros. Pero dicen por ahí que en la vida no todo es blanco o negro, que hay que saber apreciar los tonos grises que separan a esos dos polos opuestos.

Imagen: The New York Times

 

A.L.S.

Mercadólogo de profesión, activista social, muy interesado en lo que acontece en México, Más artículos del autor »