Son pocos los mexicanos que creen que el gobierno logrará ganar la guerra contra el narcotráfico, si bien muchos la apoyan, también es cierto que hace faltan muchas cosas dentro de la estrategia del presidente Felipe Calderón para que este combate tenga buenos dividendos. Vale decir que desde su concepción fue una guerra mal planteada porque el presidente decidió emprender una guerra frontal desde el inicio y no creó alguna estrategia anterior enfocada a perseguir por ejemplo, las cuentas bancarias de los narcotraficantes, lavados de dinero y todas aquellas actividades donde se les hubiera podido debilitar económicamente para que a la hora de utilizar a la policía federal o al ejército, los cárteles estuvieran más debilitados al no tener tantos recursos para beneficiarse. Pero hay otra cosa que también al gobierno se le ha olvidado y es la reconstrucción del tejido social.
En Guadalajara, en muchos antros y lugares multitudinarios, me he percatado de que cada vez es más fácil encontrar a jóvenes narquillos, que buscan el dinero fácil, mujeres y tienen una gran ambición de poder. Es común para quien ha visto a este tipo de gente (que cada vez son más) las peleas entre los jóvenes narcos de bandos rivales. Estos siempre están acompañados de hermosas mujeres y muestran un perfil gangsteril, lucen aretes, cadenas, ropa de marca. Quieren el dinero fácil.
Me pregunto ¿Qué ha hecho el gobierno para acabar con esa plaga? De esos jóvenes son de donde se alimentan los cárteles para cubrir las vacantes que surgen a la hora de que algunos narcotraficanes perecen, ya sea en una pelea contra otro cártel o con las fuerzas armadas.
La clave estaría en reconstruír el tejido social, las autoridades deberían preguntarse porque estos jóvenes, que no necesariamente vienen de estratos bajos, se corrompen tan fácilmente y buscan el dinero fácil. Habría que preguntarse ¿Qué pasa en las familias de estos candidatos al engrosar las filas del narco? ¿Qué pasa en sus escuelas? ¿Dónde han quedado los valores? ¿Será este el reflejo de una sociedad cada vez más materialista, tipo de sociedad promovido por un sistema económico que se alimenta del consumo?. Creo que si el gobierno pudiera responderse estas preguntas y en base a las respuestas encontrar soluciones, tendría más recursos para hacerle frente a este delicado problema.
No creo que la solución sea retirar el ejército, ni hacer una anmistía con los narcotraficantes, sino que en la estrategia se debe complementar con medidas que ayuden a fortalecer el tejido social. Para eso debemos replantearnos todo, la posición de las familias ante este problema, ver si es necesario replantear el sistema económico,y analizar el papel de las escuelas, que es donde el alumno debería recibir formación y una cadena de valores morales.
El problema debe de ser atacado de raíz, de lo contrario, las bandas seguirán haciéndose más fuertes y notorias.
Imagen: Cultura Medellín







Empiece por denunciar a esas personas cuando las ve en esos lugares. Pongamos todos nuestro granito de arena
Tienes razón, pero en muchos casos no puedes hacer nada, porque no están haciendo nada ilícito cuando los ves en los antros y así
Son pocos los idiotas que siguen creyendo que hay una guerra, y no diferencian guerra y combate.
Pues mira qué «idiotas» son los del Diccionario de la Lengua Española, que los muestran como sinónimos. Además, ¿a qué viene esa estupidez?
Guerra es entre ellos, de ahí viene la violencia, combate es el que viene del gobierno, pero ese es mínimo.
Excelente artículo, me hubiera gustado escribirlo. Dejo una frase que no recuerdo de quien es pero que me parece muy cierta: "Educar a los niños para no castigar a los hombres"
"Quieren el dinero fácil. [...] no necesariamente vienen de estratos bajos"
Apoyo totalmente tu punto de vista. Muchos intelectuales y políticos dicen que la mejor forma de atacar al narcotráfico es disminuyendo la pobreza y generando empleos. Difiero. El verdadero problema se podría encontrar si se logra dar solución a algunas de las preguntas que planteas.
Es un tema muy complejo para mi gusto. Siempre me he preguntado, ¿Dónde están los papás de los muchachos, muchas veces menores de edad, mientras ellos van en Cheyennes y portando rifles de asalto?, ¿Por qué hasta que los matan es cuando salen indignados?