El racismo nos indigna. Tanto, que ni siquiera somos capaces de reconocerlo en nosotros mismos. Parece más fácil reconocerse abiertamente homófobo o misógino que francamente racista. Es más, en un país con tan variadas gamas de color de piel parecería una locura pensar que podría existir el racismo. Sin embargo, existe. Y todos, involuntariamente, hemos sido parte de él; sea como víctimas, sea como victimarios. Y aquí sí, sin que el color de piel haga la diferencia entre quién discrimina a quién.

Buscando abrir el debate acerca de nuestra diversidad racial y cultural, la Conapred ha lanzada diversas campañas para visibilizar, en algunos casos, a poblaciones que la Historia Oficial ha dejado de lado, como la de los afromexicanos. En otros, para hacer patentes males históricos que hemos venido arrastrando, como el racismo que heredamos desde tiempo de la colonia y hemos mantenido vivo de maneras sutiles. En el siguiente video, realizado por 11.11 Cambio Social se recrea un viejo experimento psicológico, donde a los niños se les hace preguntas sobre dos muñecos, uno de tez morena; otro de tez blanca.

Aunque el color de piel y ojos son las únicas diferencias entre estos dos muñecos, las respuestas que dan los niños son interesantes.

¿En México seremos racistas? ¿O sólo están exagerando?

Ismael Flores

Mexicano, 27 años, egresado de la maestría en Letras Iberoamericanas. Actualmente se desempeña como freelancer editorial y el novio que tu mamá odiaría tuvieras. Más artículos del autor »