Dicen por ahí que “no hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague”. Ayer por la mañana, el relleno sanitario Bordo Poniente recibió sus últimas dos mil 900 toneladas de basura tras 26 años de servicio continúo a los habitantes de la ciudad de México y su área conurbada. El cierre de este enorme depósito de basura abre una nueva serie de retos no sólo para el gobierno del Distrito Federal, sino también para sus habitantes, quienes deberemos modificar nuestro estilo de vida en aras de la supervivencia.

¿Modificar nuestra relación con la basura ha funcionado? Bástenos con recordar que, a principios de 2010, el Bordo Poniente recibía a diario 14 mil toneledas de basura provenientes de la ciudad de México y su área conurbada. Cifra que logró disminuirse a lo largo de este último año gracias a diversos programas sanitarios, tales como la separación de basura en orgánica e inorgánica; los convenidos con empresas cementeras que reutilizan algunos materiales; o la re-ubicación de los depósitos de cascajo.

Sin embargo, aunque han resultado medidas efectivas para manejar de forma más eficiente la enorme cantidad de basura que producimos, hace falta todavía redoblar esfuerzos. Tan sólo el año pasado, nuestro país consumió 770 mil toneladas de PET, de las cuales sólo 180 mil fueron recicladas; es decir, sólo se aprovechó el 25 por ciento: 590 mil toneladas están enterradas en rellenos sanitarios como el Bordo Poniente. No sólo contribuyendo a una catástrofe ecológica, sino a un desperdicio enorme de dinero. El cual se agudizará ahora que sin Bordo Poniente los centros de selección deberán trabajar más para reducir las toneladas diarias que producimos.

Hasta ahora, en centros de selección como el de Aragón y el ubicado al interior del Bordo Poniente se están separando materiales que pueden ser reutilizables. Como sabemos, nuestra basura orgánica se transforma en composta para nutrir plantas; papel, cristal, cartón y latas se reciclan para crear materiales similares. Al menos cuatro mil toneladas de desechos —como el PET— son enviadas a Cemex, quienes los utilizan durante sus procesos. Y aún asi, al final del día, existe basura a la que no se le encuentra un uso. ¿Qué hacer con ella?

En una medida polémica, el Gobierno del Distrito Federal ha decidido enviar la basura restante a rellenos sanitarios ubicados en otras entidades del país, como Puebla, Hidalgo o Estado de México. Una cifra que, aunque mucho menor que la producen otros estados, es significativa. Dónde poner nuestra basura y qué hacer con ella son preguntas que debemos comenzar a formularnos. Funcionar como un primer filtro separando todo lo reciclable de lo no reciclable es un paso previsible. Sin embargo, habrá que ir más allá para poder mantener a flote el DF. Ocho millones 851 mil 080 habitantes contados al censo de 2010 somos un problema por dónde se le vea.

Imagen: Tlalpan.info