¿Qué pueden y qué no pueden hacer los “precandidatos únicos”? Es un problema “de ley”. Y cuando digo “de ley” quiero decir tanto literal —el término “precandidato único” no figura en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe)— y en el figurado, es decir, es obvio que si no existe la figura, habrá problemas en los límites. Así que no es de extrañar que se tengan que resolver los problemas que se presentan “en la marcha”.
López Obrador entendió bien el asunto cuando preguntó al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) “¿Papá, puedo?”, con todo y la molestia de consejeros como Marco Antonio Baños, por lo sui generis de la sesión. Esto suena a canción “malo si sí, malo si no”. Porque si el candidato de la Izquierda hubiera aplicado la de “más vale pedir perdón que pedir permiso”, las quejas tampoco se hubieran hecho esperar.
No tener una regulación clara al respecto se presta mucho para jugar “a valores entendidos” y si eso es un problema cuando se trata de dos personas, lo es mucho más cuando se refiere al proceso electoral de un país. ¿Acaso el PRD y el PRI tienen la culpa de haber sacado a sus quinceañeras sin ocupar todo el tiempo que el show melodramático acostumbra? Tal vez. Y digo tal vez porque entonces la figura de la precampaña perdió sentido.
¿Para qué es una precampaña? Para fingir que somos democráticos “hasta las cachas” y tratar de olvidar el fantasma de “dedazo”, para hacer un buen show antes del juego con el fin de posicionarse entre el electorado y, claro, para hacer gala de la bondad presupuestal en materia electoral, ¡ay! Nuestra democracia tan cara, seguro nos sale buena ¿no?
Las precampañas son un acto de legitimación para el abanderado de cada partido, pues si bien, en algunas ocasiones las luchas internas son colosales, en otras nada más es cosa de pasear y tomarse fotos para aprovechar el tiempo porque ya todos saben quién “es el bueno”.
Otro problema “de ley” en esto de las precampañas es que reclaman: no, las precampañas son para la militancia y las campañas para toda la sociedad; pero el Cofipe no dice eso, dice en el párrafo segundo del artículo 212:
Se entiende por actos de precampaña electoral las reuniones públicas, asambleas, marchas y en general aquellos en que los precandidatos a una candidatura se dirigen a los afiliados, simpatizantes o al electorado en general, con el objetivo de obtener su respaldo para ser postulado como candidato a un cargo de elección popular (el subrayado es mío).
Y es la misma ley la que determina que los precandidatos debidamente registrados tengan acceso a radio y televisión (párrafo cuarto del artículo 211), y no hay ninguna acotación que diga “salvo que se trate de `candidato único´” o una cosa así.
El caso es que se sigue remendando la ley como se puede porque “a la quinceañera no le queda el traje”. Al Instituto Federal Electoral (IFE) no le quedó más que avalar los mítines —porque nunca tendremos suficientes— y vetar la aparición de los “candidatos únicos” en espots. Y es cosa que se agradece, ni que estuvieran guapos, o fueran inteligentes, o algo.
Imagen: RCMultimedios











En los spots de creel, mota y cordero dice que publicidad dirigida a los seguidores del Pan, eso es tan tonto, pero el ife lo permite
Es que el Cofipe lo permite. Mientras la ley no delimite las cosas, se podrá hacer eso y más.