Y sigue la mata dando. Pareciera que desde hace unas semanas, Enrique Peña Nieto despidió a todos sus asesores. ¿Lo peor? No lo hizo, simplemente está saliendo a la luz su verdadera personalidad, aquella que había sido cuidadosamente fabricada (al igual que su copete) por un tremendo grupo de asesores políticos y de imagen durante sus días como Gobernador del estado de México. Primero, olvidó que fue Carlos Fuentes, y no Enrique Krauze, quien escribió “La Silla del Águila” en plena Feria Internacional del Libro de Guadalajara, tan grave fue que empezó a ser comparado con la mismísima Ninel Conde. Después vino el desliz de su hija. Y ahora resulta que, como no es la señora de la casa, es aceptable no saber el precio de la tortilla, alimento básico del país al que aspira gobernar.

Pero no nos vayamos tan lejos. Es un fantasma de su primer error, Carlos Fuentes, quién hace una de las críticas más hirientes hasta el momento… y también una de las más atinadas. En entrevista a BBC Mundo, el famoso escritor y ex diplomático mexicano hizo un comentario sobre la falta de Peña Nieto en el marco de la FIL:

Este señor tiene derecho a no leerme. Lo que no tiene derecho es a ser presidente de México a partir de la ignorancia, eso es lo grave. Los problemas exigen un hombre que pueda conversar como par con Obama, Angela Merkel o Sarkozy, y no es este el hombre capaz de hacerlo.

Creo que tiene razón. Enrique Peña Nieto no tiene el nivel para debatir como Jefe de Gobierno de un país miembro del G 20, entre tantos otros grupos. Pero, siendo completamente objetivos, ¿qué candidato o precandidato presidencial lo tiene? Carlos Fuentes, al igual que con Peña, se encarga de resaltar las principales fallas de los otros dos contendientes fuertes: Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota (como que ya todos descataron a Ernesto Cordero, ¿no?).

Sobre López Obrador apunta que representa una izquierda antigua; y de Josefina Vázquez Mota, que tanto ella como su partido pagarán el “no haber aprovechado” los últimos dos sexenios al frente de la administración pública federal.

Imagen: Un mundo perfecto