¿Te sorprende? Tristemente a mi no, y estoy segura que a la mayoría de los mexicanos tampoco. Durante años el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se ha ganado un prestigio de corrupción e ineficiencia entre todos sus usuarios. La poca calidad en el servicio, las negligencias médicas y la escases escasez de medicamentos por desgracia son los comentarios más comunes que uno escucha entre sus conocidos sobre el IMSS.

Ahora mediante un estudio sobre la contratación pública de bienes y servicios elaborado por la Organización para la Cooperación y el desarrollo Económicos (OCDE) surge la crítica de que el IMSS podría ahorrar hasta 36% del presupuesto para compra de medicamentos si lograra evitar las prácticas de corrupción en sus procesos de adquisición.

Los actos de colusión y la corrupción de servidores públicos es uno de los principales factores para este problema pues, según el estudio, esto lleva a comprar a precios entre 20 y 26 por ciento más caro que si existiera mayor competencia. Pero además, el secretario general de la OCDE José Ángel Gurría, señaló la falta de especialización sobre el tema de las personas encargadas de las compras, la poca información estadística con que se cuenta para así lograr una mejor planeación de las compras, el incumplimiento de los contratos por parte de proveedores y las adquisiciones de medicamentos a última hora y por tanto a precios altos, como factores también a corregir para la mejora de las adquisiciones.

Sabemos de sobra que el IMSS necesita hacer grandes cambios (no en vano ganó el concurso al trámite más inútil hace unos años) y los mexicanos estamos urgidos de tener servicios de salud eficaces y confiables. Pero al parecer las quejas que hace la población sobre el Instituto no ha servido para que hagan los cambios necesarios, o al menos no se notan. Esperemos que a partir de este estudio, en el cual se presentan 70 recomendaciones para mejorar los procesos de adquisiciones de bienes y servicios, podamos ver algunos de los cambios que se necesitan no sólo para tener servicios de salud adecuados, sino por la mejora en la calidad de vida y productividad de la población que esto puede propiciar.

 

Foto: Javier Velez, flickr.com

Ileana Fernández

Publicista de profesión; curiosa, observadora y analista por costumbre. Más artículos del autor »