El patrimonio histórico de nuestro país se nutre nuevamente con más de 3,000 motivos pictóricos rupestres encontrados en 40 sitios rocosos del noreste de Guanajuato, que formará parte del Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas del INAH a partir de febrero de 2012.
Las imágenes representan un amplio testimonio histórico ya que algunas fueron hechas por antiguas sociedades de cazadores-recolectores que ocuparon esa zona durante el primer milenio de nuestra era (siglos I al X d.c.) -reportó el Instituto Nacional de Antropología e Historia INAH- hasta representaciones religiosas correspondientes a la época colonial, realizadas por comunidades otomíes y otras hechas por rancheros y religiosas en los siglos XIX y XX.
Las representaciones de cazadores-recolectores se caracterizan por ser de tonos amarillo, rojo y negro que, según comenta el arqueólogo Carlos Viramontes, usaron para pintar figuras humanas con tocados, faldellines y escudos en manos, así como algunos instrumentos no identificados aún; en algunas ocasiones también portan arcos y flechas en escenas de caza o de guerra.
"También hay una gran diversidad de animales representados, principalmente ciervos (quizá venados de cola blanca, muy comunes en la región), cánidos, insectos como ciempiés y arácnidos, y gran cantidad de aves -generalmente con alas extendidas- junto a círculos radiados que probablemente sean representaciones solares", agregó Carlos Viramontes.
Señaló también que la pintura rupestre relacionada a la época colonial se integra por representaciones de cruces, capillas, altares, e inscripciones con fechas, hechas con pigmentación blanca, propia de los grupos otomíes asentados en el semidesierto guanajuatense y queretano, a partir del siglo XVI.
Del siglo XIX, se observan cruces, altares y personajes de pantalones bombachos y sombreros en la cabeza propios de aquellos años. Y del siglo XX pinturas de copas y cruces, quizá realizadas durante la guerra Cristera, en la década de 1920, según referencias de la gente de la comunidad quienes comentan que el abrigo rocoso fue utilizado como refugio por religiosos, donde también realizaban algunos de sus ritos.
Las representaciones, que se encuentran en los municipios de Tierra Blanca, San Luis de la Paz, San Diego de la Unión, Xichú y Victoria, en Guanajuato forma parte de la investigación y registro del proyecto Arte Rupestre en la Cuenca del Río Victoria (que abarca la zona semidesértica de Querétaro y Guanajuato), realizada recientemente por especialistas del INAH, dirigidos por el arqueólogo Carlos Viramontes.
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Fotos: INAH















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