Muerto el niño, a tapar el pozo, muertos 44 reclusos y 30 fugados, a pedir renuncia al gobernador, Rodrigo Medina de la Cruz. Como era de esperarse, después de los hechos violentos ocurridos el pasado domingo en el penal de Apodaca, las cabezas empezaron a rodar y los dedos a señalar, pidiendo la del titular del gobierno estatal de Nuevo León, pues acusan que hay una ola de violencia en dicha entidad que califican de ingobernable.

Las acusaciones

Cuando las cosas se salen de las manos, la palabreja "ingobernabilidad" sale a colación. Organizaciones ciudadanas, funcionarios y partidos políticos cuestionaron la gobernabilidad -su contraparte- en Nuevo León. Reforma publicó una nota en la que varios actores advierten sobre el mismo punto.

  • “No hay control. Tenemos que reconocerlo y no podemos engañarnos”. "Los 2 mil y pico de reos que hay en el Cereso de Apodaca se están riendo de nosotros, porque si no podemos controlarlos, pues caray, entonces no podemos controlar las calles”, Jaime Rodríguez, alcalde de García.

  • “Es terrible (la situación) es vergonzosa, de ingobernabilidad, de corrupción, de incompetencia, de crimen, de falta de voluntad y de indecisión”, Fernando Elizondo, ex candidato a la Gubernatura y actual senador panista.

  • "Yo creo que vamos para peor desde hace varios meses y no para mejor", Mauricio Fernández, alcalde de San Pedro.

  • "Creo que no (hay gobernabilidad) porque, si lo comparas con una familia donde hay hijos, y los hijos hacen lo que quieren y no hay consecuencias y sobrepasan la autoridad de los papás, pues, en esa familia no hay gobernabilidad. Si las autoridades penitenciarias no tienen el control, pues, entonces no hay gobernabilidad", Óscar Lomelín Blanco, coordinador de Pastoral Familiar de la Arquidiócesis de Monterrey.

Pero no son los únicos que abordan el tema:

  • “En estas últimas 72 horas se ha demostrado que hay una crisis de gobernabilidad severa en Nuevo León en el tema de seguridad”, Hernán Salinas, coordinador de la bancada panista en el Congreso local.

  • “Tiene que haber renuncias y no puede quedar en celadores, tienen que ser de alto nivel y estoy hablando de Rodrigo Medina, para que sea de alto nivel. Si la autoridad no es capaz de controlar un penal donde la gente está sometida, bajo cuatro paredes, menos va a poder controlar una ciudad o un Estado”, José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal.

Esa cosa llamada "gobernabilidad"

De manera tácita o explícita, todos acusan la falta de gobernabilidad en Nuevo León, pero ¿qué es esa cosa llamada "gobernabilidad"?

  • “El término gobernabilidad se refiere a las instituciones del estado, de la sociedad civil y del sector privado, y a las relaciones entre estos sectores", The British Council, Chile.

  • “La gobernabilidad es un concepto político para plantear los modos de regulación del orden social", Foro sobre Gobernabilidad y Conflictos.

  • "La pareja gobernabilidad/ingobernabilidad es recíprocamente excluyente, es decir, hay capacidad de conducción armónica o no la hay, aunque no se sepa con precisión cuál es el umbral que separa a ambas situaciones. Por otra parte, a la idea de principio se debe agregar que la gobernabilidad y la ingobernabilidad son procesos sistémicos similares a los de la termodinámica. El orden y el caos, por ejemplo, son parte de una misma realidad compleja. No existe el orden estático ni el desorden total. De manera análoga, no es posible concebir una comunidad política en la que exista la gobernabilidad perfecta y permanente. El reino de la entropía existe como una especulación de los físicos de manera similar al modo en que la ingobernabilidad es entendida por los politólogos como la descomposición completa o la inoperancia total del orden sistémico", Leonardo Curzio Gutiérrez, investigador de la UNAM.

En este sentido, Curzio propone un modelo, para estudiar segmentadamente los problemas de gobernabilidad en un país y distribuir los 5 factores que permiten estabilizar la situación de un país en un contexto histórico determinado y detectar las vulnerabilidades que lo amenazan:

  1. Percepción popular de la legitimidad política de los poderes públicos.
  2. Competencia gubernamental demostrada en negociar y alcanzar acuerdos básicos y oportunos con los principales grupos de presión.
  3. Eficacia gubernamental para integrar a todos los contendientes al juego político, es decir, para desarrollar y garantizar la participación de todos los actores relevantes en el esfuerzo estratégico de formular, compartir y llevar adelante un proyecto nacional.
  4. Eficiencia gubernamental para atender, ordenar, canalizar, etc., demandas y reclamos de diferentes sectores de la sociedad con ecuanimidad, sin debilitar el interés público por presiones de grupos de poder o corrupción gubernamental.
  5. Viabilidad internacional del proyecto gubernamental -a lanzar o- en curso.

¿Y el problema en las cárceles, apá?

¿A qué quiero llegar con todo esto? A que la gobernabilidad es mucho más compleja de como la entienden quienes opinan, esa imagen burda de la familia y los hijos que se salen de control se queda bastante lejos de lo que implica el concepto. Si hay gobernabilidad o no en Nuevo León es algo que se tiene que analizar a conciencia.

Lo ocurrido en el penal de Apodaca es grave, vergonzoso, intolerable y deben tomarse las medidas necesarias para que los responsables respondan por lo que hicieron, así sean sólo los tres mandos penitenciarios y 26 custodios arraigados por el delito de evasión dolosa de reos, o los que se agreguen a la lista, incluyendo al gobernador Rodrigo Medina que designó a Gerónimo Miguel Andrés Martínez como responsable del centro de reclusión de Apodaca, cuando se sabía de los presuntos actos de corrupción por los que fue destituido del penal de Santa Martha Acatitla.

Pero como advierte Fermín Salcedo, en las cárceles mexicanas se pueden observar muchos de los males que aquejan a nuestro país: corrupción, complicidades, ineptitud, ingobernabilidad, impunidad, fracaso de políticas publicas, supremacía del hampa, injusticia. Este fenómeno no es nuevo, viene por lo menos desde el Palacio Lecumberri en 1900 hasta el CERESO de Apodaca en 2012. Calderón quiere taparle el ojo al macho construyendo nuevos penales, ¿eso va a solucionar el problema? No lo creo, si acaso paliará el de sobrepoblación en las cárceles.

Así que habría que revisar con lupa tanto la presunta ingobernabilidad en Nuevo León, como los problemas en el sistema carcelario nacional. Si lo primero se resuelve, al menos parcialmente, pidiendo la cabeza de Medina, que así sea. Pero lo otro, lo de fondo, eso poco o nada tiene que ver con él o con su cargo.

Imagen: Abc.es