La popularidad no sólo preocupa a las chicas guapas de la prepa, también Felipe Calderón está interesado en saber si los mexicanos “lo quieren, no lo quieren”. Él no deshoja margaritas, ni mide su popularidad con amigos en FB o seguidores en Twitter, eso es para novatos. Él paga la modesta cantidad de 160 millones 897 mil 358 pesos en encuestas -like a boss-.

Ya estamos acostumbrados a la encuestitis, particularmente cerca de periodos electorales. A lo que cuesta trabajo acostumbrarse es a ver cómo desfilan cifras nada despreciables para pagar esas encuestas. Es como un espejo mágico muy caro para ver quién es el más bonito -o, en este caso, popular- del reino, nada más que como no tienen espejo mágico, la Presidencia de la República gastó de 2007 a lo que va de 2012 casi 161 millones de pesos para que le respondieran la duda.

Fueron 12 sondeos para medir la percepción y evaluación ciudadana sobre las acciones de gobierno realizadas por el presidente Felipe Calderón y de paso le echaron un ojo a las tendencias en cuestiones de política y a las preferencias en vísperas de la elección presidencial. Por lo menos esa fue la lectura de Sandra Murillo López, directora de la Unidad de Investigación Social Aplicada y de Estudios de Opinión de la UNAM, en entrevista para W Radio:

Están interesados en ver por ejemplo como las tendencias en cuestiones de política, de poder ver cómo van las preferencias de los candidatos que van a la presidencia, si crecen o no crecen para tener un seguimiento de cómo van los resultados, las campañas electorales.

Fue algo así como ya aprovechando el viaje, vamos a ver cómo vamos para “la grande”, lo cual, a mí parecer, reitera la escasez de progenitoria del Gobierno Federal, que no contento con pagar tanto para medir la popularidad del bastante impopular Calderón, jala agua para su molino partidista.

Pero bueno, si nosotros pagamos las encuestas -ya saben, impuestos y esas cosas-, estaría bien que nos dijeran cómo le fue al señor Calderón, ¿no? Pues no, dizque porque Presidencia explicó que los informes realizados del primero de enero de 2009 a la fecha están clasificados como información reservada hasta el 31 de diciembre de 2012, a esas alturas del partido, ya pa´qué.

De acuerdo con estimaciones de W Radio, estos cerca de 161 millones de pesos gastados en encuestas de popularidad, es el mismo dinero que el gobierno federal destinó para construir 42 kilómetros de carreteras en Chihuahua, es el presupuesto que necesita durante un año la Universidad de Guadalajara, además es el equivalente al presupuesto 2012 que ejercerá el estado de Tlaxcala en el ramo de la seguridad pública, o bien la cantidad suficiente para rehabilitar y modernizar 920 escuelas, ahí se los encargo.

Si se trata de opiniones, ya Manuel Espino dijo que Calderón es un alcohólico -cosa bastante sabida-. A mí nadie me entrevistó, pero para que vean qué buena onda soy, diré que no sólo no estoy de acuerdo con muchas de las acciones del actual gobierno federal, que considero que Felipe Calderón es un mandatario que deja mucho que desear y que me parece un robo en despoblado que se gaste semejante suma de dinero en estas cosas, también diré que ni de chiste votaría por el PAN en las próximas elecciones -y seguro en las subsecuentes que me toquen vivir-, y que, por lo que a mí respecta, la popularidad de Calderón es peor que la de la carne de cerdo. Y conste que la di gratis.