Como si se tratara de una versión distorsionada de "Fuenteovejuna", pobladores de San Mateo Huitzilzingo, en Chalco, Estado de México, tomaron justicia por su propia mano y lincharon a tres presuntos secuestradores, vecinos de San Juan Tezompa. Los hechos ocurrieron la noche del pasado viernes cuando, a decir de las autoridades, una mujer empezó a gritar: ¡Justicia, justicia, son secuestradores! Acto seguido se hicieron sonar las campanas de la iglesia y una turba detuvo a los presuntos delincuentes.

El primero en caer y el último en morir fue un joven golpeado por la multitud enardecida. Los otros dos, lograron refugiarse en la biblioteca pública, lo cual no impidió que la gente los sacara de ahí, a costa del destrozo del lugar. Los vecinos de San Mateo los golpearon y los condujeron hasta el vehículo de uno de los linchados, los rociaron con gasolina y les prendieron fuego, aún con vida. En algunas versiones, se dice que el fuego hizo su aparición desde el momento de su captura.

Se estima que los participantes de los hechos fueron entre 500 y 600 personas. De acuerdo con algunos testimonios, los presuntos culpables eran cinco, pero dos lograron escapar. Entre los testimonios también se advierte que agentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana llegaron el viernes por la noche hasta una gasolinera en la entrada del pueblo, pero no intervinieron oportunamente. En otras versiones, se apunta que cuando arribó el contingente policiaco de la Dirección de Seguridad Pública municipal para rescatar a los presuntos delincuentes, fue repelido por los pobladores, armados con piedras, palos, tubos y botellas, entre otros objetos. Los vecinos doblegaban a la policía y quemaban a los sujetos simultáneamente. Los agentes sólo pudieron rescatar al joven golpeado, que fue trasladado a hospital y murió en la mañana del sábado.

Tras el linchamiento, se detuvieron a seis mujeres -consideradas las incitadoras- y a 17 hombres, tres de ellos, menores de edad. De acuerdo con el procurador mexiquense, Alfredo Castillo Cervantes, las acciones fueron premeditadas y dolosas, por eso las autoridades no pudieron rescatar a las personas. Y advirtió: "no se permitirá que ningún mexiquense tome por cuenta propia la justicia en sus manos y quienes lo hagan, pagarán por sus delitos".

Datos curiosos:
- Se decomisaron varias bombas molotov.
- El ex alcalde de Chalco, Juan Manuel Carbajal, tenía una semana de licencia, pedida para buscar la candidatura del PRI a diputado federal.
- En el Estado de México, en lo que va del año, se han registrado 11 intentos de linchamiento en varios municipios. En 2011 se registraron 47 intentos de linchamiento y hubo tres más en los que la población mató a los detenidos, uno de los tres linchamientos concretados también fue en Chalco.
- La comunidad teme un ataque de vecinos de Tezompa, como venganza de los hechos.
- El sacerdote de la comunidad, condenó los actos durante su sermón dominical (pero se convocó a la turba por las campanas de la iglesia, ¿quién las tocó?).
- Las autoridades afirman que los linchados no eran secuestradores, sino albañiles.
- Los familiares de los detenidos afirman que son inocentes.

Después de los hecho de otro "Fuenteovejuna a la mexicana", se advierte que la sociedad cada vez está más cansada y más dispuesta a defenderse y procurar justicia por propia mano, ante la incapacidad mostrada por las autoridades responsables, pues premeditado o no, se necesita que la comunidad esté suficientemente enojada para hacer actuar en consecuencia a 500 personas. Los detalles de la premeditación y el dolo son importantes, ¿hasta qué punto se pueden realizar actos criminales amparados por lo anónimo que resulta una situación de este tipo? Y lo particularmente ilustrativo, al final del día, todos se presumen inocentes. ¿Será que somos una sociedad víctima y victimaria al mismo tiempo?

La justicia por propia mano rompe el pacto social, se establece que hay órganos competentes para que impartan justicia. Cuando la sociedad se toma la atribución y se convierte en juez y verdugo, infringe este pacto e incurre en actos ilegales. Para llegar a situaciones de esta índole se requiere un desgaste social extremo. Es un indicador de que, en la percepción de la sociedad, las instituciones no están haciendo su parte. Usar esa indignación para azuzar a una comunidad a que tome justicia por su propia mano es tan reprochable como el hecho de que las autoridades no hagan justicia. Ese brumoso punto de quién es inocente y quién es culpable complicará mucho el proceso de los detenidos.

Imagen: La primera plana