La masacre de 44 reos y la fuga de otros 29 que tuvo lugar el pasado domingo en el penal de Apodaca, en Nuevo León, es un hecho terrible, pero también un reflejo de lo que se vive en la Entidad en materia de justicia. Tras un acontecimiento de tal magnitud, no tardaron en pedir la cabeza del Gobernador Rodrigo Medina, quien no ha hecho para nada un buen trabajo desde que ocupa el cargo. No obstante, fue el Secretario de Seguridad del Estado, el General Jaime Castañeda, quien fue cesado por órdenes de Medina.

En rueda de prensa, Rodrigo Medina declaró que el cese de debió a que Castañeda “terminó un ciclo”. Para ocupar su puesto fue designado Javier del Real Magallanes, quien se desempeñaba como subsecretario de planeación y protección institucional de la SSP. Junto al cambio de titular fueron anunciadas cuatro estrategias para mejorar la seguridad en los penales de Nuevo León:

  • Trasladar a los reos federales en un corto plazo
  • Incrementar las capacidades de inestigación al interior de los centros de reclusión
  • Reforzar e incrementar la vigilancia perimetral con elementos de la Policía Federal
  • Realizar inspecciones y cateos en las cárceles locales

No son pocos los que afirman que la ola de violencia que ha azotado Nuevo León durante los últimos años ha vuelta a la Entidad un territorio ingobernable. Si bien no todo el Estado, cuando menos en las cárceles este problema es bastante claro, junto con otros males como la corrupción, impunidad o injusticia. Destituir a Jaime Castañeda es un movimiento hasta cierto punto lógico, pero ¿realmente resuelve algo? Difícilmente, pero seguro representa una buena forma de taparle el ojo al macho por parte de Medina.

El problema de las cárceles lamentablemente no existe solo en Nuevo León, sino en todo el país. Un problema de fondo que se traduce, entre otras cosas, en sobrepoblación de cárceles y demás problemas que es necesario mirar con mucho cuidado para buscar una solución.

Imagen: Noticieros Televisa