Cuando se dió la noticia de que se retiraría los productos "milagro" pensé ¡Por fin! Por que la verdad es que todos esos anuncios que sin el mayor disimulo ponen a sus productos en un pedestal y los presentan como la octava maravilla que te resolverá ese problema de "los molestos gorditos", "te quite la flacidez" y demás "defectos" que las personas vienen cargando, no tienen vergüenza.

En teoría, estos productos no deberían tener éxito con el simple hecho de que las personas deben ser capaces de criticar y evaluar lo que se anuncia, notar las artimañas y engaños en los que tratan de hacerlos caer y simplemente no comprarlos. "En teoria", pero la realidad es otra. El general de las personas esperan que llegue algo que les haga el "milagrito" y les quite de un día para otro o en el mejor tiempo posible, y sin ningún esfuerzo de su parte, claro, eso con lo que están a disgusto. Y seguramente bajo la premisa de que "la esperanza es lo último que muere", no les basta con haber comprado un producto y verificar que no cumple lo que anuncia, sino que compran otro y otro y otro a ver cual pega.

Pero en su momento mi decepción fue que en los listados de productos para retirar del mercado o corregir su publicidad se enlistaban sólo productos alimenticios, medicinales o cosméticos, y no veía en la lista a ninguno de esos "innovadores" aparatos que te hacen "bajar tallas en sólo unas semanas", tener los músculos de Lorenzo Lamas a sus cincuenta y tantos años o la tembladera esa del bio-shaker que me deja con el pendiente de si el abuelo que se prestó para el anuncio no habrá quedado paralítico con semejante tembladera.

El caso es que ahora la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) al parecer firmaron un convenio para el intercambio de información, cooperación y coordinación de operativos contra anunciantes de productos "milagro" y sancionar aquellos aparatos que atentan contra la salud.

Comentan que productos como Celluless MD, supuestamente para quitar la celulitis, Shake it, para bajar de peso e Invisiear para la audición ya fueron retirados pues violan el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad ya que "los aparatos o equipos no deben presumir características para modificar el cuerpo humano y se atribuyen cualidades que no han sido comprobadas técnica y científicamente" expresa Mikel Arriola, titular de la Cofepris.

Sin embargo, hay que decir que aunque estas labores de prevención, reglamentación, vigilancia y prohibición de productos dañinos o engañosos son obligación del gobierno, los consumidores también debemos poner de nuestra parte. Porque para que haya un engaño o timo se necesitan dos partes: el que engaña y el que se deja engañar; y es por una carencia de crítica, educación e información de parte del consumidor que este tipo de productos resultan rentables. La realidad es que la venta de productos "milagro" los hay en la esquina de las calles y es imposible que el gobierno pueda vigilar y perseguir hasta al que vende la "crema para el ojo de pescado", los "chochos revitalizantes" y tantos más. Es sólo la negativa de un consumidor inteligente e informado lo que evitará el rentable negocio de productos "milagro" y el consecuente daño a la salud.

Foto: muyenforma.com

Ileana Fernández

Publicista de profesión; curiosa, observadora y analista por costumbre. Más artículos del autor »