Según reportan diversos órganos del gobierno el desglose de los gastos hechos para la visita de Benedicto XVI este fin de semana sería:

  • 2 millones de pesos en la iluminación de la Catedral de León.
  • 2 millones más en el acondicionamiento de la ciudad y un millón más para el pago de las horas extras de elementos de seguridad y limpieza por parte de la municipalidad.
  • 35 millones de pesos gastará el estado en el operativo de seguridad y servicios de salud.
  • 70 millones de pesos fueron usados para acondicionar el Parque Bicentenario para la misa multitudinaria, entre otras cosas.

Todos estos gastos y algunas otras erogaciones suman alrededor de 136 millones de pesos.

Quienes defienden la visita de Benedicto XVI de las críticas del gasto ejercido para preparar este fin de semana mencionan la derrama económica que dejará como un factor positivo. ¿De cuánto será esto?

La Confederación Nacional Turística espera que este fin de semana 540 mil personas lleguen a Guanajuato con motivo de la visita del Papa a la entidad. Estos visitantes dejarían una derrama económica de aproximadamente mil millones de pesos.

Se espera que la ocupación hotelera en Guanajuato, León y Silao alcance el 90% aproximadamente, lo que representa a poco más de 85 mil personas que pernoctarán en hoteles.

Además se calcula que los visitantes gasten, en promedio, 408 pesos, lo que daría un total de 775 millones de pesos, cifra a la que debemos agregar los costo de traslado que nos darían los mil millones de pesos.

¿La derrama económica justifica el gasto hecho por el gobierno? A mi parecer, no. Si bien hay gastos que son necesarios, sobre todo en cuestiones de seguridad por la importancia de una figura así y por la propia salvaguarda de los asistentes, obras como el acondicionamiento del lugar para la misa masiva no se debieron de haber financiado por el gobierno. ¿Por qué no se buscaron patrocinios? Si los empresarios más poderosos del país van a ir, ¿por qué no apoyaron en esto?

Imagen: The Associated Press

Marco Antonio Gómez Lovera

Economista por la Universidad Panamericana. Trabajé en el INEGI donde obtuve experiencia en el análisis y monitoreo de los principales indicadores de la economía mexicana. Actualmente me dedico al periodismo económico. Más artículos del autor »