El Consejo General del IFE ha dicho que el Presidente Calderón violó la constitución y, además, puso en riesgo la "equidad de la contienda" al enviar un correo electrónico y varias cartas mediante servicio postal a través del Servicio de Administración Tributaria a diversos contribuyentes en el país.

La Constitución establece en su artículo 134 que:

La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. (...) En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público.

Y es que la carta viene firmada bajo el nombre del Presidente y hablando a título personal, sin tener ese carácter institucional e informativo que la Constitución demanda. Además de que fue enviada en una época en la que ni el Presidente ni demás autoridades pueden hacer promoción de sus logros y actividades como gobierno, al expresar que:

Gracias al cumplimiento de tus obligaciones, estamos transformando a México en una nación más desarrollada. Con tu contribución, construimos más obras como carreteras, hospitales y escuelas que mejoran tu calidad de vida y la de muchos mexicanos. También, con tu contribución fortalecemos los programas sociales como Oportunidades, Estancias Infantiles y Becas Escolares para ayudar a las familias que menos tienen para salir adelante.

Sin embargo el Presidente no será acreedor a ninguna sanción, ya que la Constitución también dice que no podrá ser acusado de delito alguno más que de traición a la Patria y delitos graves.

Por otra parte, esa frase de "poner en riesgo la equidad de la contienda" nos recuerda mucho a lo que pasó en 2006 y las declaraciones que en ese momento hizo Vicente Fox y que el Tribunal Electoral le reclamaría y que, además, desembocarían en la reforma electoral del 2007 y la aplicación de las reglas con las que las elecciones se desarrollan ahora.

Y entrecomillo esa supuesta "equidad" porque me parece que el COFIPE de equitativo no tiene nada y no lo tendrá mientras no seamos como otras democracias donde los actores políticos tienen libertad para hacer proselitismo, incluso si están en el gobierno. ¿Qué tiene de malo promover los logros de cierto partido en el poder? Lo malo es usar los programas para promover el voto, cosa que también se hace aquí aunque la le lo prohíba. O más inequitativo aún, que las prerrogativas a partidos sean desiguales, que no todos tengan para gastar lo mismo, que de por sí es demasiado.

Me parece bastante desafortunado que se piense que una carta así ponga en riesgo "la equidad de la contienda" y no lo haga el hecho de que Peña Nieto esté gastando millones más que otros y que tenga más espacios en radio y televisión que los demás.