"¿Alguna vez las autoridades harán algo o se seguirá este “tú secuestras, yo retengo” hasta que en lugar de liberados haya muertos?", así cerré mi última nota sobre Cherán escrita hace casi un mes. No se necesitaba ser pitonisa ni oráculo para prever lo obvio: tarde o temprano el conflicto en Cherán iba a recrudecer hasta este punto. Por desgracia, fue más bien temprano, justo cuando terminó la celebración del primer aniversario de su alzamiento, como una especie de resaca terrible. ¿Qué pasó en Cherán? ¿Qué sigue pasando? La desbordante cantidad de información que se generó desde el miércoles pasado da bastantes pistas, aunque a veces se pierden entre las versiones opuestas. Pero vayamos en orden, eso podrá dar claridad en el panorama.

Un año reivindicando la dignidad purépecha

Tala clandestina, desaparecidos y muertos, ese era el escenario de Cherán, una comunidad de Michoacán. El primer paso -el más importante- fue perder el miedo para enfrentarse a los criminales que saqueaban sus tierras y asesinaban a su gente, y lo perdieron. Las mujeres lo dieron, la comunidad se unió -como el puño izquierdo cerrado, distintivo de la bandera purépecha que justo significa eso: unión-. Eso fue el 15 de abril de 2011, fecha en la que se conmemora la autodefensa de su pueblo.

Armados y atrincherados, lograron resistir los embates del crimen organizado. Montaron barricadas y fogatas en los que, hasta la fecha, participan todos. Después, desconocieron al gobierno y formaron el Concejo Mayor, guiados por sus usos y costumbres. El Tribunal Estatal Electoral de Michoacán reconoció el derecho que le asiste a su autodeterminación política y el Consejo tomó posesión, así, también sacaron a los partidos políticos de la jugada pues, dicen, sólo los dividía.

El proceso no ha sido fácil, una cosa es el autogobierno y otra que ellos tengan la capacidad y las facultades legales para perseguir a los delincuentes. En este año se registraron varios conflictos. El procedimiento era más o menos el mismo: tras el conflicto, los pobladores retenían vehículos y personas, llegaba la autoridad, negociaban, se liberaban a las personas y cada quién se iba a su casa. En todas las ocasiones los indígenas solicitaban lo mismo a las autoridades: que castiguen a los culpables del despojo, los asesinatos y el terror. Y no sólo eso, también los identifican: paramilitares, crimen organizado y narcotráfico, en complicidad con partidos y el mismo gobierno. Pero las autoridades no hacían nada o, al menos, no mucho. Pusieron algunos puestos de control y siguieron las negociaciones. De perseguir a los culpables, nada.

Los muertos

Tres días después del primer aniversario de su alzamiento, volvió a correr la sangre. Las versiones encontradas sólo coincidían en el número de muertos: ocho en total. La Procuraduría General de Justicia de Michoacán determinó que fue un enfrentamiento entre comuneros de Cherán y presuntos talamontes. La dependencia indicó que integrantes de la Brigada Comunal fueron emboscados por hombres armados y encapuchados, ataque que fue repelido y, tras el enfrentamiento, perdieron la vida dos comuneros y seis presuntos talamontes.

La versión oficial fue desmentida por el Consejo Mayor, en un comunicado aclararon que la muerte de dos de sus comuneros no se dio luego de un enfrentamiento, sino que fue una emboscada, también se deslindaron de las otras seis víctimas encontradas.

El Concejo Mayor de Gobierno Comunal de Cherán aclara que el día de ayer no hubo enfrentamiento con Rancho El Cerecito, sino que delincuentes asentados en esta comunidad, emboscaron a un grupo de 20 trabajadores honrados de este pueblo -beneficiarios de un programa de Empleo Temporal de Semarnat- por lo que nos deslindamos, categóricamente, de los otros muertos que ahora se dice fueron producto de un enfrentamiento.

Cabe advertir que ya había existido conflicto entre Cherán y el rancho El Cerecito, por presuntos talamontes que radican en la comunidad vecina. De ahí la importancia de esclarecer los hechos, pues si bien, dos caídos fueron de Cherán, cinco fueron de El Cerecito y uno, presuntamente, de Purépero. De acuerdo con El Universal, dos de los muertos fueron calcinados intencionalmente dentro de un vehículo. Si hubo caídos de ambas comunidades, ¿quiénes fueron los que emboscaron?

Cherán exige

Tras los hechos, los habitantes de Cherán hicieron lo que suelen hacer en casos de conflicto: retener vehículos y personas. En la versión oficial, se retuvieron 16 servidores públicos: once elementos del Grupo de Operaciones Especiales, tres agentes ministeriales, un representante del Ministerio Público y un funcionario de la Secretaría de Gobierno. El objetivo, el mismo de siempre: negociar con las autoridades, específicamente con Fausto Vallejo Figueroa, gobernador del estado, para que se comprometiera a recibirlos -la cita quedó para el día de hoy a las diez de la mañana-. Tras concretarse el encuentro, los retenidos fueron liberados -cerca de las 21 horas del día de ayer-.

Adicionalmente, la comunidad se mantuvo en estado de alerta, el Concejo ordenó la suspensión indefinida de clases y pidieron a la población no salir de los límites territoriales de la cabecera municipal. Al mismo tiempo, solicitaron la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de la Procuraduría General de la República para investigar los hechos. También realizaron las exequias de los comuneros asesinados.

Por su parte, el gobierno de Michoacán inició un operativo con la finalidad de vigilar los accesos a la comunidad y realizar patrullajes en toda la zona. Elementos de la Policía Federal y de las policías Ministerial y estatal fueron desplazados para resguardan el municipio. El secretario de Gobierno, Jesús Reyna, afirmó que sería “muy deseable” que el Ejército se sumara a la vigilancia en Cherán.

¿Y ahora?

Si las cosas van como se planearon, en estos momentos se encuentra reunidos representantes de Cherán con las autoridades estatales. Tal vez será una de esas reuniones en la que los indígenas piden lo que han pedido desde hace tiempo, los funcionarios prometen lo que han prometido desde hace tiempo, pero nadie sabe en qué va a parar el asunto.

En problema de Cherán pone en la mesa de discusión algo que me parece importantísimo, ¿hasta qué punto se puede hablar de autogobierno? Cherán es pionero en el reclamo de sus derechos como pueblo independiente y es justo eso lo que hace todo tan complicado, no hay ejemplos que digan hacia qué derrotero tomar. Ellos lo saben, lo han dicho, esto es sólo el comienzo y el camino es largo, no se pueden cambiar las cosas de un día para otro.

Cierto, este tipo de cambios son paulatinos. Pero de pronto me da la impresión de que la comunidad de Cherán está sola contra el mundo. Es decir, sí, tienen autogobierno, pero son también parte de un estado y de un país que los contiene, que obedecen a una lógica muy distinta a la suya. ¿Hasta dónde está el límite entre lo que son ellos como comunidad autónoma y hasta dónde son parte de un país? Ese umbral borroso es lo que hace todo tan complicado. Porque no importa qué tanto se organicen, si una autoridad externa no acaba de raíz con los grupos criminales que los acosan, ellos no pueden hacer gran qué. Es decir, están inmersos en un sistema que los ataca por demasiados flancos y si han resistido los embates ha sido por la unión, por eso espero que nadie se canse de resistir.

Personalmente, admiro su postura, lo que ellos critican del gobierno y de los partidos, es también buena parte de mi crítica. No puedo evitar sentirme afín a sus causas y cautivada por su valentía y es, quizá, por eso, que en mi utopía personal Cherán no sólo sale avante, sino que contagia a otras comunidades, formando una bola de nieve en la que todos los mexicanos somos capaz de autogobernarnos sin necesidad de esos sátrapas que tanto daño hacen a nuestro país, pero vaya, yo sé que eso es sólo un sueño.

Imagen: Prensa indígena