En nuestro país, la homofobia está a la orden del día. En el futbol no es la excepción. Este fin de semana, durante el partido de futbol disputado entre Puebla contra América, dos extranjeros americanistas decidieron festejar uno de sus goles simulando darse un beso en la boca. Un festejo para mi gusto ridículo y que en su momento nadie entendió, pero que ha levantado mucha polémica.

Al día siguiente, Alfonso Sabater, dirigente de la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Futbol dijo que enviaría una carta de recomendación al Club América para que se evitara este tipo de festejos polémicos y aclaró que buscará modificar el reglamento para prohibirlos en futuros torneos debido a que:

No se puede permitir que den esa imagen al público, a la afición, a los niños, no lo podemos tomar como un buen ejemplo [...] Se le mandará una carta al América porque no queremos que esto sea un ejemplo para nadie. No es un festejo apropiado para el público.

Las declaraciones son lamentables y demuestran una vez mas la homofobia que se vive en cada rincón de nuestro país. Y sobre todo, la doble moral de la Federación Mexicana de Futbol. El dirigente toma medidas inmediatas ante la simulación de un beso antes que preocuparse por evitar las peleas en las tribunas. Eso sí es un mal ejemplo para los niños.

Esta llamada de atención no se da por ser una muestra de "cariño" en público ni por ser un festejo horriblemente ridículo --no quiero saber qué estupidez estarían pensando los jugadores, porque no creo que el beso sea un gesto de solidaridad con la comunidad LGBTI. Esta llamada de atención es porque el dirigente piensa que al ver los niños esto, se empezarán a besar cuando metan un gol durante las cascaritas en su escuela y despertarán sus instintos gays. Y eso es muy, pero muy malo. Es mejor aceptar que se ponga publicidad de cerveza en las playeras y hacer pensar a los niños que alcohol + deporte es la combinación ideal.

Ante esto, la Comisión Nacional para la Prevención de la Discriminación (Conapred) inició una investigación para determinar si hubo o no discriminación en este beso.

Si tan preocupados están con ese tipo de educación en los niños, una buena opción es apagar la televisión. La educación se da desde casa. Y si un niño descubre que tiene otras preferencias sexuales, nada tendrá que ver el hecho de que un día vio que dos jugadores de su equipo favorito hayan simulado darse un beso en la boca.