De todos es sabido que cuando se trata de sueldos y prestaciones, los funcionarios públicos se sirven con la cuchara grande, presidente, secretarios, senadores, diputados, ministros, consejeros, magistrados, vaya, hasta ex presidentes, saben consentirse. Por eso, cuando Felipe Calderón dijo que estaba haciendo que la salud sea un derecho igual para pobres y ricos, no pude evitar la indignación. ¿Cómo puede hablar de igualdad en materia de salud cuando a ellos se les paga un seguro de gastos médicos mayores con el dinero del erario?

Cierto, estamos en época de campaña y el gobierno federal ya no puede anunciar sus logros, pero por ahí de febrero, a Calderón le dio por presumir la cobertura universal de salud, a través del Seguro Popular:

Ya en el Seguro Popular en muy pocos años llegamos hoy, al entregar la última póliza, a la meta de cobertura universal de salud a través de 1 millón 93 mil asegurados en el Seguro Popular, el Seguro Popular no es sólo un seguro médico, sino es también un seguro económico para la gente más pobre, estamos haciendo grandes cosas, independientemente de las desigualdades económicas que tiene nuestro México, la salud sea un derecho igual para el rico y para el pobre.

"La salud sea un derecho igual para el rico y para el pobre", es una de esas frases que se quedan dando vueltas y que merece una reflexión aparte. Porque una cosa es la cobertura universal vía Seguro Popular -que ni es tan universal, yo no tengo, ni de ese, ni de ningún otro, por ejemplo-. Y otra muy distinta que eso implique que el derecho a la salud sea igual para pobres y ricos. Si fuera igual, ellos también usarían los servicios de salud del gobierno, en lugar de pagar millones para la cobertura de seguros de gastos médicos mayores.

El seguro de gastos médicos mayores no es una prestación por ley, es una prestación que se puede otorgar, pero no está obligada. Sin embargo, nuestras queridas autoridades se la dan porque, pobres, trabajan mucho y arriesgan el físico en sus actividades. Este seguro lo tienen desde titulares hasta mandos medios, aunque también entre los perros hay razas, así que baja la cobertura conforme al escalafón. Adivinen quién paga esos seguros... adivinaron, nosotros, es decir, los mexicanos con los impuestos.

Para que se den una idea, tan sólo en el Senado se adquirió a Grupo Nacional Provincial -sí, ese que está detrás del video de los niños incómodos- seguros de gastos médicos mayores para 256 legisladores federales y un grupo de altos funcionarios, por 17 millones 890 mil 975 pesos, lo que implica que la protección es para los actuales 128 senadores y sus 128 sucesores, ¿así o más abusados?

Si piensan que eso es mucho, es porque no han visto lo que gastan en la Cámara de Diputados, en donde les dio por asegurar todo, así que los 41.8 millones de pesos que tenían planeados usar en eso, la cifra se disparó hasta 170.3 millones. Pero atendiendo a los seguros de gastos médicos mayores, que es el tema de la nota, la cobertura de los legisladores de San Lázaro costó 55 millones 500 mil pesos, seguro que incluye a cónyuges, hijos menores de 25 años y ascendientes directos. Hay que advertir en cuanto al seguro de gastos médicos mayores, los diputados previeron un incremento del 25 por ciento en el costo de la prima para este año, así que de 88 mil 478 pesos por cada uno en el 2011, en éste el costo se elevó a 110 mil 610 pesos, una diferencia de 22 mil 132 pesos por legislador.

Pero, como comenté, no sólo se aseguran diputados, también mandos medios y superiores, que para el caso de esta cámara son 578 en total, así que el monto del gasto para ellos fue de 9 millones 742 pesos y cubre ante la eventualidad de un accidente o enfermedad que requiera tratamiento médico, cirugía u hospitalización.

Y esto es sólo con respecto al poder legislativo, ya no hablemos del presidente, ministros de la Suprema Corte de la Nación, consejeros de la Judicatura Federal, Magistrados, consejeros electorales, CDNH, INEGI, ex presidentes, etc.

Ya quisiera ver a todos estos asegurados por el erario con sólo el Seguro Popular, quisiera que en lugar de tratar sus enfermedades en Estados Unidos -¡hola, Lujambio!- se fueran a hacer fila al ISSSTE, como los ciudadanos de a pie. Porque es muy fácil llenarse la boca diciendo que en México el derecho a la salud es igual para ricos y pobres, cuando tienes un seguro de gastos médicos mayores pagado por los mexicanos. Y no digo que no lo tengan, digo que se lo paguen con su "dieta", que al final de cuentas no ganan dos pesos, ¡eh! Y esos millones que se destinan para pagarles sus seguros, mejor se los metan a las instituciones de salud, que buena falta les hace.