El Distrito Federal amaneció estrenando la Línea 4 del Metrobús que va de Buenavista a San Lázaro, y una extensión a las Terminales 1 y 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). La tarea no fue fácil, después de todo, la obra cruza el Centro Histórico, zona que, además de ser Patrimonio Mundial, tiene una alta carga vehicular y está llena de vendedores ambulantes que rechazaban el proyecto, razones que retrasaron su apertura. A pesar de ello, la prometida Línea 4 fue inaugurada el día de ayer y en el acto se informó que el día de hoy y mañana el servicio será gratuito, para que los usuarios se familiaricen con la ruta.

La Línea 4 del Metrobús recorrerá 28 kilómetros de Buenavista al Aeropuerto, en un tiempo aproximado de entre media hora y 45 minutos. Se estima que esta ruta movilizarán cerca de 760 mil pasajeros a lo largo de los 28 kilómetros de recorrido, con cuatro terminales y 33 paradas exclusivas. El costo del servicio para quienes se muevan en el perímetro del Centro Histórico será de cinco pesos, como en el resto de las líneas, para quienes aborden el viaje directo hasta las terminales del aeropuerto, el costo rondará los 30 pesos, que si bien es más de lo que se acostumbra pagar en este medio de transporte, es significativamente menos de lo que cuesta un taxi desde la terminal aérea y ahorra el lío de transbordos en el Metro para la misma ruta.

Otra de las novedades es que el pago del pasaje se podrá hacer a bordo de las unidades, al acercar la tarjeta al validador o en el dispositivo colocado junto al conductor. Además, existen 40 puntos de venta y recarga de tarjetas en máquinas expendedoras y 70 sitios, entre puestos de periódico y tiendas de abarrotes, donde también se puede adquirir el plástico con carga predefinida de 10, 20 y 50 pesos

El horario de servicio será de las 5:00 -algunas fuentes comentan que desde las 4:30- hasta las 24:00 horas. Las salidas serán cada quince minutos y permitirá el ingreso con equipaje y bolsas grandes -obvio, si llega al aeropuerto...- También cuenta con acceso a nivel de piso, torreta de aviso para ingreso de personas con discapacidad, cámaras de vigilancia y un elemento de seguridad. La flota que brindará el servicio está compuesta por 54 vehículos de última generación, ocho de ellos híbridos que reducen emisiones contaminantes hasta en 70 por ciento.

Para que pudiera operar la Línea 4 del Metrobús, se tuvieron que sacar de circulación en la zona a 700 microbuses -me pregunto qué pasará con ellos-. A pesar de que soy pro-transporte público -me da un poco de pena ver la ciudad con tanto coche en el que va sólo un pasajero-, hay aspectos que me preocupan de alguna manera: los accidentes y los comerciantes. Me explico: la línea 4 ni siquiera se había inaugurado y ya había chocado una unidad. Resulta que un vehículo de la Secretaría de Marina dio una vuelta prohibida, invadió el carril confinado y pues bueno, colisión segura. Como era un recorrido de prueba, nadie salió lastimado, pero eso deja el punto abierto. A muchos automovilistas, el metrobús no les cae muy bien porque sienten que les están quitando carriles -y sí-, pero no toman en cuenta que ese carril de menos para los automóviles, lleva a más gente. Como es ruta nueva, los automovilistas tendrán que estar más atentos para no hacer alguna maniobra que derive en accidente. Los peatones también deberán hacer lo propio.

Con respecto a los comerciantes, me extraña que no se hayan manifestado en la inauguración, pues a decir de ellos, el Gobierno del Distrito Federal no cumplió los acuerdos que se alcanzaron durante el proceso de negociación por la construcción del corredor, por ejemplo, de bahías de carga y descarga, ni hablar, eso obliga a los “diableros” a transportar sus mercancía por los carriles confinados -con el riesgo que eso conlleva-, y tampoco pueden usar el diablo en las banquetas porque la territorial de la delegación se lleva su mercancía.

Supongo que son unas cosas por otras. Yo soy una de las personas más felices por la apertura de esta línea, porque eso de viajar con maletota en el metro no está padre.

Imagen: Notimex