¿Ir o no ir? La llamada "Marcha Anti Peña" despertó en mí sentimientos encontrados. En primer lugar por el nombre que permitiría capitalizar a grupos opositores todo lo que se lograra con la marcha y la exhibición de repudio.

Finalmente asistí con la duda que generaba presentarme a un evento organizado enteramente a través de redes sociales. ¿Sería grande la convocatoria? ¿Qué sector de la población respondería a la convocatoria? ¿Se harían declaraciones a favor de un candidato?

La cita en el Distrito Federal fue al medio día. Llegué a la hora que se había dicho y salí del Metro en el momento en que las campanas de la Catedral marcaban el medio día junto con un grupo de personas que viajaban en el mismo vagón que yo y que coreaban consignas contra Peña Nieto desde que se abrieron las puertas. Eran varias las personas que ya se encontraban en la Plaza de la Constitución, aproximadamente dos mil, las cuales con el paso del tiempo comenzaron a incrementarse. Ciudadanos que sin mucha experiencia en protestas se presentaron con pancartas hechas a mano y otros que con un poco de inversión llevaron playeras con las leyendas "Peña no cumple" y "El compromiso de Peña es con Televisa".

De repente un grupo de bastante numeroso comenzó a entrar al Zócalo por el andador de Madero. Al frente marchaban con una bandera del Sindicato Mexicano de Electricistas quienes pedían no dar un voto a favor del PRI ni del PAN, pues eran lo mismo. En seguida comenzaron a corear "¡Obrador, Obrador!" y algunas de las personas que estaban cerca siguieron su ejemplo. Fue el único momento en toda la marcha en la que pude escuchar muestras de apoyo a alguno de los candidatos. Posteriormente el contingente del SME se diluyó con el resto de los ciudadanos.

Un estruendo sacudió a quienes estábamos reunidos. Un fuego artificial había sido encendido, al parecer por un grupo de estudiantes de la UNAM quienes durante todo el recorrido, intercalado con los diversos gritos usados, lanzaban orgullosamente su característico Goya.

El contingente comenzó la marcha hacia el Ángel de la Independencia por la calle de Madero, tomando Eje Central y luego Hidalgo para incorporarse a Reforma. Era un mar de gente que creaban sobre la marcha los gritos que los acompañarían por las calles. "¡El que no brinque es Peña", "¡Gaviota, Gaviota, tu esposo es un idiota!" y el nuevo pero significativo "¡Yo soy 132!".

La gente que caminó esos cuatro kilómetros durante más de hora y media era de lo más variada. Estudiantes de universidades públicas y privadas; hombres y mujeres; personas que vivieron las épocas de represión e inestabilidad económica marcharon de la mano con los jóvenes que no conocieron esa etapa de México y contaban sus historias; incluso niños que sin saber qué hacían ahí llevaban sus cartulinas con consignas escritas.

Cuando llegamos a Paseo de la Reforma era más apreciable el enorme número de personas que se habían sumado a la protesta, de hecho quienes marchaban pedían a los que iban por la calle que se unieran. "¡La gente consciente se une al contingente", gritaban. Los automovilistas atrapados en el tráfico ocasionado por la manifestación, lejos de mostrar enojo se unían con el sonido de sus cláxons y marcaban el ritmo para continuar gritando. "¡El que no pite es Peña!". Algunos grababan con sus celulares a los ciudadanos, quienes iban en el Metrobús y los autobuses gritaban y levantaban la mano en señal de apoyo. Los turistas se detenían y miraban incrédulos el avance.

Finalmente llegamos a la glorieta del Ángel de la Independencia donde la base ya se encontraba ocupada por un grupo y quienes llegaban tenían dificultad para avanzar. Poco a poco la gente comenzó a rodear toda la columna y el contigente siguió llegando. Casi 50 mil personas fueron las que marcharon, de acuerdo a algunos medios. El Himno Nacional fue entonado cuando ni siquiera la cuarta parte de los asistentes había llegado al monumento.

Y después de esto, ¿qué? En primer lugar creo que es importante mencionar que la marcha de ayer iba más allá de una simple protesta contra una televisora y que la marcha de hoy fue más allá del repudio a un candidato. Hay que entender que lo que se está pidiendo es una elección imparcial y donde los medios hagan su trabajo de una manera honesta. Ese es el sentir de la población que enfurecida por lo que parece ser el intento de imposición de un candidato gritó "¡Peña no va arriba!" y desconfía de las encuestas y lo que los medios les dicen.

"¡México despierta!" fue, a mi parecer, el grito más fuerte y más significativo. No porque estuviera dormido, sino porque doce años después de haber dado los primeros pasos de la vida en democracia mediante el ejercicio del voto que sacó al PRI del poder, la ciudadanía y las nuevas generaciones se están dando cuente de que no basta con votar, sino que hay que exigir de frente y alzar la voz cuando no se les está escuchando. Sí, hoy México despierta y eso es realmente esperanzador pero también es vital recordar que nada de esto servirá si todo este movimiento no se concreta en una opción viable para que el país avance.

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Marco Antonio Gómez Lovera

Economista por la Universidad Panamericana. Trabajé en el INEGI donde obtuve experiencia en el análisis y monitoreo de los principales indicadores de la economía mexicana. Actualmente me dedico al periodismo económico. Más artículos del autor »