Atacar a López Obrador ¿Para qué?

En el 2006 mucha gente criticó la guerra sucia en contra de López Obrador, otro tanto le hizo caso. El país se dividió en dos a causa tanto de la guerra sucia como de las conductas que tuvo AMLO al acercarse las elecciones. Lo que me llama la atención es que 6 años después, con un AMLO en tercer lugar, existan quienes quieran advertir que si llega López Obrador al poder, se instaurará una dictadura a la Hugo Chávez cuando mínimo, o bien, podría ser un nuevo Adolph Hitler. No es que esté mal que lo critiquen, lo deben de hacer como con todos los políticos, pero llama la atención de las duras críticas por un reducido (pero influyente) sector, vertidas hacia AMLO como si este tuviera posibilidades de ganar. No entiendo el por qué atacar a López Obrador de esa forma, ¿Para qué?.

Si usáramos el mismo criterio, deberíamos estar preocupados porque el partido de Elba Esther Gordillo podría llegar al país, igual podría reducir los 37 puntos de ventaja que tiene Peña sobre él en 2 meses. ¿No será una forma esta de tratar de debilitar a los ya "debilitados" oponentes? o es gente que guarda un sincero resentimiento hacia la persona de AMLO quien nunca ha llegado a la Presidencia de la República y quien no ha hecho más que bloquear una reforma (la energética, para lo cual también colaboró el PRI) y también bloquear Reforma, si, la avenida.

Entiendo lo que se vivió en el 2006, muchas confrontaciones, pero eso ya sucedió hace 6 años (y la polarización fue creada tanto por López Obrador como por Felipe Calderón y el PAN). Parece que estos "críticos" tienen memoria corta, porque recuerdan con resentimiento y rencor como "El Peje" bloqueó una avenida, pero no recuerdan lo sucedido en 1988 y en 1994, al cabo ya los perdonaron porque el "cambio" (palabra tan pervertida en nuestro país por las tres fuerzas del poder) es su compromiso, y sabemos que no lo va a cumplir.

Tal vez si AMLO hubiera hecho un gran despilfarro en su historia como político, hubiera asesinado gente o hubiera endeudado estados (como Humberto Moreira) entendería perfectamente ese miedo. Pero su gestión en el DF si bien no fue muy buena, fue aceptable, y después ya con Ebrard se ha notado cierto progreso en la capital, del cual no se atreven presumir la mayoría de los estados. Ciertamente en las propuestas de AMLO uno puede encontrar incongruencias, e incluso en su actuar (ver su posición en el debate del 2006 y ahora en los del 2012), pero no entiendo ese empecinamiento por compararlo con dictadores genocidas como Hitler mientras hay políticos más peligrosos que están muy cerca de llegar al país.

Después de todo el miedo que irradiaba ese personaje, no hemos visto rastro alguno de violencia, y lo más que se le podría achacar son el bloqueo a Reforma, y a la reforma energética. De hecho varias de sus políticas públicas en el DF fueron replicados en otros estados por otros partidos, y su presencia empujó a Vicente Fox (dicen) a crear el Seguro Popular como una forma de contrarrestar a López Obrador. Creo que en cierta medida su presencia ha sido más benéfica que perjudicial y su existencia no ha determinado hasta ahora el rumbo del país.

Podrán criticarlo de mesiánico, y ciertamente algunas veces ha mostrado rasgos de mesianismo. Si bien a mi no me gustan los políticos mesiánicos porque representan ese mal endémico que tenemos los mexicanos llamado paternalismo, si prefiero a un mesías político, que aun mesías mediático.

Imagen: Renegados con AMLO