Una investigación de la iglesia católica advirtió que para el año 2020, la pobreza causada por la marginación social, la desigualdad económica, la falta de oportunidades y el cambio climático hará crisis en varios estados del país. Lo que yo me pregunto es ¿qué hace la iglesia católica investigando sobre la pobreza en México? Al parecer, esta religión, que cada censo tiene menos adeptos, está muy preocupada por la situación del país o, al menos, lo suficiente como para hacer el estudio Dolor de la Tierra, dolor de los pobres, ¡Actuemos ya! -nótese el título retórico y poco académico- realizado por la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, Catholic Relief Services, Cáritas Mexicana, la Universidad Iberoamericana de Puebla y el Centro Lindavista.

De acuerdo con esta investigación -publicada en Excélsior-, la pobreza en México es el principal desafío, sin que se hayan sentado las bases para enfrentarlo. Para su estudio, recurrieron a los indicadores de pobreza y los vincularon con la prospectiva de cambio climático. Pero como es un estudio comandado por una institución religiosa, las regiones analizadas obedecieron a su lógica, es decir, se dividió en las 18 provincias eclesiásticas en que divide al territorio nacional.

Así, los resultados son los siguientes:

Las demarcaciones eclesiásticas que cuentan con el mayor número de pobres son la Diócesis de San Cristóbal de las Casas (un millón 409 mil 557), y las Arquidiócesis de Puebla (un millón 98 mil 441), Tuxtla Gutiérrez (604 mil 693), Guadalajara (590 mil 482), Antequera-Oaxaca (546 mil 531), México (526 mil 747) y Acapulco (507 mil 337).
Además, hay otras jurisdicciones donde más de 80 por ciento vive en pobreza éstas son: la Prelatura de Huautla (89.84%), Diócesis de San Cristóbal de las Casas (87.92%), Prelatura de Mixes (87.60%), Diócesis de Tlapa (84.92%), Prelatura del Nayar (84.43%), Diócesis de Tarahumara (83.79%) y Prelatura del Salto (80.71%).

Obviamente, los resultados de la investigación motivó unas líneas de aliento por parte del papa Benedicto XVI:

Aliento ardientemente a los católicos mexicanos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a no ceder a la mentalidad utilitarista, que termina siempre sacrificando a los más débiles e indefensos.

¡Quién lo viera! El papa hablado de no ceder a la mentalidad utilitarista, pero bueno mi escepticismo con las buenas intenciones de la iglesia católica me ha valido más de una vez el calificativo de "jacobina". Tal vez realmente están preocupados por la situación de pobreza y no porque es justo en estas zonas de mayor pobreza donde la iglesia católica ha estado perdiendo buena parte de sus seguidores en la actualidad y olvidando que, de acuerdo al último Censo, quienes profesan una religión distinta a la mayoritaria o no tienen una creencia, son casi quince por ciento de la población y para su clasificación son necesarias más de 250 categorías religiosas.

Quizá es mi jacobinismo exacerbado o mi socióloga interna ligeramente ofendida por ver a la iglesia católica metida a investigadora social -con el evidente sesgo que eso implica-, pero no puedo evitar la pregunta ¿qué les dio por hacer eso?, ¿de cuándo acá están "tan interesados" en los pobres?, ¿qué intenciones hay detrás de esto?, ¿es la "versión dura" del apocalipsis?, ¿es la justificación académica para que los curitas vayan al poder -libertad religiosa, que le llaman-? ¿Qué? No sé, pero de todas maneras, el resultado del estudio ni siquiera es novedad -si acaso que en lugar de dividir como los demás, lo hicieron por diósesis-. Como que huele a monaguillo encerrado.

Imagen: Rafel Miro