Pocos hemos donado sangre. A veces, encontrar donadores se convierte en una misión titánica. Y es que donar sangre no es tan fácil, tienes que pasar muchos filtros, despertarte de madrugada y, a veces, se va una parte de la mañana en eso. Antes no era así, cualquiera podía donar, pero eso ocasionó muchos problemas, como la transmisión de hepatitis C. La transmisión de hepatitis C en México ocurrió con gran frecuencia entre los receptores de sangre y hemoderivados antes de 1996. Incluso conozco a una persona que ahora lucha por su vida, justo por una transfusión con sangre contaminada.

De acuerdo con Francisco Sánchez, especialista de la Asociación Mexicana de Hepatología, la hepatitis C es la tercera causa de muerte en México, debajo de la diabetes mellitus y las cardiopatías. Además, debido a la tardía intervención médica, los fallecimientos por esta enfermedad han superado a los ocasionados por el virus del VIH. En su momento, comenté que el herpes genital afecta a muchísimos más mexicanos que el VIH, pero la población lo desconoce. Lo mismo ocurre con la hepatitis C, mueren más por este padecimiento que por VIH, pero existe poca atención al punto.

En este sentido, Sánchez advirtió que durante 2006 fueron detectados 14 por ciento de pacientes con hepatitis C, de los cuales sólo 0.33 de ellos recibió tratamiento. La falta de tratamiento fue lo que detonó la cifra alarmante de muertes. También comentó que en México la prevalencia del padecimiento es de 1.4 por ciento de la población.

En un artículo especializado que analizó la Seroprevalencia de la hepatitis C en adultos de México, se expuso que de la evolución natural de la infección puede esperarse que esta enfermedad tenga un elevado peso en este país y que represente un problema emergente de salud pública, de ahí que se sugirieran políticas públicas para combatir el mal, como evaluar el suministro gratuito de los medicamentos a todos los infectados, recomendación pertinente particularmente para aquellos infectados por deficiencias del sistema de atención a la salud. Además de que las acciones de prevención de la transmisión sexual, como la promoción del uso del condón, y perinatal -investigación de infección en embarazadas con factores de riesgo- también pueden tener un efecto sobre este problema en México.

Antonio Oñate, presidente del grupo Amigos del Hígado (Amhigo), comentó que a pesar de que el padecimiento ha incrementado, el Sector Salud no lo tiene entre las enfermedades de prioridad como lo son la diabetes y el VIH. Razón por la cual, la asociación ha trabajado y pedido a la Secretaría de Salud la inclusión de la enfermedad en el cuadro básico del Seguro Popular.

Pero no todas las noticias son malas, de hecho, las declaraciones de los especialistas se dieron en la presentación de un nuevo fármaco contra este padecimiento, llamado boceprevir, el cual ya ha sido aprobado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y México es el cuarto país en probarlo, sólo después de Estados Unidos, Venezuela y Brasil. Gracias a él, los pacientes con hepatitis C podrán tener una mejoría de 96 por ciento si el tratamiento es acompañado por interferón y ribavirina. El prietito en el arroz: el medicamento sólo está disponible en el sector privado. Como siempre, será mejor que los pobres no se enfermen, al menos no mientras la hepatitis C esté fuera del cuadro básico del Seguro Popular.