
Seguramente algún caso así te ha sorprendido, si no es que lo has sufrido en alguien cercano. Una persona relativamente joven, que no manifestaba ningún mal o al menos ninguno preocupante, de repente tuvo un derrame cerebral o un infarto fulminante por el cual fallece. A todos nos deja impactados y con una gran impotencia, pues aparentemente no había nada que diera señales que implicaran prevenir un problema mayor. Así es la hipertensión.
La hipertensión o presión arterial alta es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias, y no suele tener síntomas, pero los problemas que causa son muy serios: derrames cerebrales, insuficiencia cardiaca, infarto e insuficiencia renal. Y de acuerdo a lo comentado por José Zacarías Parra Carrillo, director del Instituto de Enfermedades Cardiovasculares del Hospital Civil "Dr. Juan I. Menchaca" en Jalisco, señala que hasta 30% de la población mayor de 20 años en el país es hipertensa. En algunas ocasiones, señala puede manifestar síntomas como dolor de cabeza, mareos y sensación de opresión en el pecho, pero en otros no los hay.
La hipertensión es uno de los factores de mayor riesgo para desarrollar una enfermedad cardiovascular, enfermedades que causan una tercera parte de las muertes en el mundo. ¿Y entonces que hacer? Primero tomarte la presión de vez en cuando, sobre todo si tienes herencia familiar para ese riesgo. Y segundo, pues nuevamente vamos con lo que pareciera la fórmula mágica, porque es lo recomendado no sólo para evitar enfermedades cardiovasculares sino casi todos los males que nos pueden atacar: llevar un estilo de vida sano. Incrementar la actividad física, dieta saludable, baja en grasas y azúcares, no fumar y evitar el sedentarismo. No podría haber "medicina" más democrática, pues todo esto no tiene costo, es sólo el cuidado propio en lo que hay que empeñarse. Sin embargo no parece que nos acabe de quedar claro, por eso hace falta repetirlo una y otra vez.






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