Millones de mexicanos hemos sido, de alguna manera, victimas del crimen organizado. Algunos de manera directa y otros de manera indirecta, pero somos muchos los que nos vemos afectados por los carteles de sicarios y el ataque a estos por parte del Gobierno Federal.

Se ha criticado ampliamente a Felipe Calderón por su estrategia en el ataque al crimen. De hecho, me atrevería a decir que esa va a ser la principal razón por la cual su partido perderá la Presidencia --además de la gris campaña de Josefina-- a pesar de que su administración ha sobresalido por avanzar en muchos otros aspectos como en salud, macroeconomía, sustentabilidad y programas sociales. Pero lamentablemente, muchas de las propuestas alternativas que se le han planteado a nuestro mandatario son, con todo respeto, simplistas y desinformadas. Una de las más sonadas es la de combatir al crimen generando empleos.

Según algunos intelectuales y diplomáticos, la razón por la que mucha gente se une a las filas del crimen es por la falta de empleos. Si el país generara empleos suficientes y bien pagados, las personas no tendrían la necesidad de buscar ilícitamente cómo sostener a sus familias. Yo no estoy de acuerdo.

Primero que nada considero que el gobierno no es quien debe generar esos empleos. La única opción que tienen ellos para crearlos es abriendo más plazas en las distintas dependencias de los diferentes gobiernos. Segundo por que creo que las personas que opinan esto, jamás han ido a las regiones atacadas por los carteles para darse cuenta que el problema no son las drogas, sino el poder que tienen los criminales sobre la región. Ellos gobiernan. Actúan como poder de facto cobrando cuotas a los comercios como si fuera el gobierno cobrando impuestos a los contribuyentes.

Durante este fin de semana, supuestos integrantes de los Caballeros Templarios quemaron cuatro bodegas de la empresa Sabritas: una en Celaya y tres más en Michoacán: Apatzingán, Uruapan y Lázaro Cárdenas. Junto con estas bodegas se quemaron alrededor de 50 camiones repartidores. Con las tres bodegas en Michoacán dejaron toda esa región prácticamente sin posibilidad de abastecer los negocios de sus producto por varios meses. Vamos, no es que me esté muriendo de ganas de comer Sabritas, sino que he conocido a personas que trabajan para esa empresa y su futuro laboral es muy incierto.

En el sur de Michoacán son pocas las empresas que se animan a poner sus sucursales. Las fuentes de empleo mas "decentes" casi siempre provienen de las ya tradicionales empresas nacionales y multinacionales: Corona, Coca Cola, Bimbo, Telcel, Telmex, CFE, Sabritas entre algunas otras. ¿Qué pasa si la empresa decide liquidar a varios trabajadores para concentrar sus trabajadores y concentrar sus bodegas en un solo punto? Personas que ya tenían un trabajo "estable" y medianamente bien pagado ahora tendrán que buscar acomodo en alguna otra de las pocas empresas que existen en la región.

No ha sido claras las razones por la cuál se atentaron contra esta empresa. Según algunos rumores, los grupos criminales exigieron a la empresa que sus vehículos circularan con placas del estado. ¿Raro? En algunas regiones de Jalisco, Guerrero y Michoacán cualquier vehículo que no tenga placas del estado local es detenido por los grupos armados y se le exige que se regresen a su estado. Versiones de otros medios aseguraron que los actos fueron en represalia debido a que la empresa aceptó infiltrar a miembros de la Policía Federal en sus camiones repartidores.

La ecuación para acabar con el crimen no es tan simple como muchos creen. No se pueden generar empleos si no das garantía a las empresas que no van a sufrir pérdidas cada vez que los criminales decidan hacer un bloqueo o intenten extorsionarlas. No se puede garantizar seguridad a las empresas si no existe una policía que trate de evitar los cobros de piso y otras cuotas de los criminales.

Lo lamentable de todo es que ni el mismo gobierno federal parece darse cuenta de esto. Su discurso de siempre es el de "quitarle la droga a nuestros hijos". Pero el verdadero problema es otro. El verdadero problema no es la droga, si no los grupos de poder que se creen dueños de la libertad de habitantes de diversas poblaciones, donde los presidentes son impuestos por ellos y donde no se mueve un alma sin el permiso de los líderes de los carteles.

He analizado las propuestas de los cuatro candidatos. El que parece que tiene más idea de lo que pasa en algunas regiones es Gabriel Cuadri. Josefina parece que solo buscará dar continuidad a la estrategia de Calderón. Enrique Peña Nieto dice que su estrategia será diferente, pero en sus vacíos discursos no da una sola razón para pensar que va a cambiar; sobre todo con su antecedente en Atenco. Sobre López Obrador ya ni digo nada, ya supondrán qué pienso de sus propuestas.

Lamentablemente para los mexicanos, el país tiene dos opciones: o negocia el gobierno con los grupos criminales y dejan a la población a merced de ellos a cambio de no hacer ruido y parecer que todo está bien; o nos espera otro sexenio con otros 60 mil muertos.

Foto: Terra