¡Ay, las adicciones! Mañana se conmemora el Día Mundial sin Tabaco. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó algunas cifras con respecto al tema. El dato que destaca, desde mi punto de vista, es el de que los hogares con menores ingresos son los que gastan más en cigarros. No hay novedad, es decir, es algo que se sabe a manera de mito urbano y se abanica frente a las propuestas de aumentar impuestos al producto, ya saben, cuando suben de precio los más afectados son los más pobres porque son los mayores consumidores. Así se nos va la vida, la Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS) proponiendo más impuestos al tabaco, los legisladores aprobando las medidas, los no fumadores aplaudiendo la decisión, los productores haciéndose ricos y los pobres fumando como chacuacos.

Tal vez apuntar que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2010 (ENIGH), los hogares con el menor nivel de ingreso (decil I) son los que más gastan en tabaco (0.42 por ciento) dice mucho y no dice nada, digo, ni que uno fuera estadista para entenderle a sus deciles y a sus porcentajes. Advertir, en cambio, que considerando el precio actual de una cajetilla -40 pesos-, la duración promedio de consumo -21.5 años- y que una persona fuma dos cajetillas a la semana, se puede estimar que dicha persona gastará -a valor actual- aproximadamente 89 mil pesos durante los años promedio de consumo. Eso, estimados lectores, es mucho dinero para los que somos pobres... aún así, fumamos, raro, ¿no?

En realidad lo que ahora me perturba es la razón o, mejor dicho, la motivación, ¿por qué los más pobres somos los que más fumamos? Si pudiera o tuviera los medios, haría una investigación al respecto, pero no puedo, así que, en un gran despliegue de egolatría tomaré mi caso para revisar, vaya, cumplo con el perfil: soy pobre y fumo mucho -y de paso genero dopamina, que buena falta me hace-.

El salario mínimo 2012 en el área geográfica C -es decir, lo más bajo de lo bajo- es de 59.08 pesos al día. Pues bien, mi ingreso diario es menos que eso, ahí les encargo que no bromeo cuando me pongo con tanta desfachatez en esta categoría. Pero tampoco se trata de humillarme públicamente, así que para efectos de cuentas tomaré ese rango y supongamos que gano mil 772.4 mensuales -la optimista no vino, pero me mandó-. Fumo Delicados, esos cuestan 34 pesos la cajetilla de 25. Supongamos que fumo dos cajetillas a la semana -ajá-. Eso implica que en un mes gasto aproximadamente 272 pesos en cigarros, lo cual me deja mil 450 pesos para pagar gas, luz, agua, internet, comida, etc. Considerando que empecé a fumar constantemente desde el 13 de febrero de 2010 y asumiendo para facilitar las cuentas que desde entonces los cigarros costaban eso -lo cual no es así-, desde ese fatídico día a la fecha he gastado en cigarros 7 mil 344 pesos, eso, en mi caso, es mucho dinero.

La pregunta del millón: ¿por qué si no tengo dinero, lo poquito que tengo lo quemo de esa forma? Mi respuesta personalísima es por dos razones principales -hay más, pero estas están hasta arriba de las motivaciones-: ansiedad y hambre. Para aguantar viviendo con una comida al día, necesito fumar. Una cajetilla me dura tres días, son 34 pesos, si me dicen: podrías usar eso para comer, yo les replico, ¿qué se puede comer con 10 pesos al día que te calme el hambre todo ese tiempo? Y la verdad es que yo soy afortunadísima porque en primer lugar vivo en el Distrito Federal y eso ya hace un cambio de entrada, no es lo mismo ser pobre de campo, que pobre de ciudad, en segundo lugar, aunque mi ingreso personal es muy bajo, sigo siendo una clasemediera venida a menos porque hay personas que me apoyan -pagan la renta, esas cosas- y además no tengo dependientes económicos. O sea, mi "pobreza" es de ingreso, pero no "real", es decir, mi nivel de vida no corresponde con el de una persona que gana lo mismo que yo. No sé por qué gastan más en cigarros los demás hogares con menores ingresos, pero yo lo hago por eso.

Tal vez ustedes, los que no fuman y tienen un ingreso aceptable, dirán que es estúpido que los pobres gasten tanto en cigarros, que nada más contaminamos a los demás, que según un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública, en 2008 el gasto que se realizó a nivel nacional para cubrir las enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco ascendió a 5 mil 700 millones de dólares, estimación basada en el gasto total en salud que supone costos por encima del 10 por ciento en atención médica a estos padecimientos respecto al costo total, que los fumadores somos unos inconscientes porque hemos puesto en jaque el sistema de salud, que merecemos más impuestos, que no es posible que quememos así el dinero, si tanta falta nos hace. Tal vez tienen razón en todo eso. Pero el día que sepan lo que es vivir con ese ingreso mensual y además, hacerlo sin fumar, ese día hablamos.

Imagen: bdebaca