El día de ayer, Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, presumió el avance de la Supervía, que lleva más de 40 por ciento, así como el segundo piso del Periférico, 56 por ciento, y dijo que esto es un símbolo de confianza, de prosperidad y de actividad económica para la ciudad de México. A pesar de que varios organismos advirtieron que la Supervía es inviable en lo económico, social y ecológico, y de las recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Ebrard se negó a suspender la obra, aduciendo consecuencias jurídicas significativas. ¿Y las consecuencias ecológicas, económicas, sociales y espaciales? Bien, gracias.

Sin embargo, los expertos siguen destacando la importancia de reducir el uso del automóvil en México -todo el país, no sólo la capital-. En este sentido, el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) realizó un estudio, con el auspicio de la Embajada Británica en México y el Fondo de Prosperidad, sobre las tendencias de motorización, del uso del automóvil y sus impactos.

En el estudio se advierte que las políticas públicas de movilidad que se han adoptado en las ciudades mexicanas han demostrado falta de eficacia en la gestión de soluciones para las graves consecuencias ambientales y sociales del incremento del tránsito urbano automotor, y señala que tanto la movilidad como la accesibilidad urbana entorpecidas son ámbitos que están arriesgando la economía de las ciudades y que requieren, de forma urgente y firme, ser enfocados hacia la sostenibilidad.

Las estimaciones para diversas zonas metropolitanas del país, dice el estudio, indican que la Zona Metropolitana del Valle de México, Guadalajara y Monterrey registran las mayores intensidades de uso de los automóviles, debido a que son las mismas que concentran los mayores parques vehiculares del país. Pero no sólo eso, los KVR -kilómetros recorridos por vehículo- per cápita son muy altos en ciudades con baja densidad poblacional como Mexicali y Tijuana, llegando intensidades de uso del automóvil similares a ciudades de Estados Unidos como Nueva York y Las Vegas. Esta situación puede considerarse alarmante, ya que implicaría que México está avanzando hacia patrones de uso del automóvil no sostenibles.

El incremento del uso del automóvil ha generado diversas externalidades negativas que ponen en riesgo la viabilidad económica y ecológica de las ciudades y del país en términos ambientales, económicos y de salud. Este incremento erosiona las ventajas económicas de vivir en una ciudad, generando pérdidas de miles de millones de pesos anualmente. Sólo considerando las pérdidas anuales por congestión vial en México, se estima que ascienden a 200 mil millones de pesos anuales.

¿Saben qué no ayuda a reducir el uso del automóvil? Aumentar la infraestructura vial. Pensar que el problema del tráfico se resuelve con supervías y segundos pisos es una visión muy limitada, pues en lugar de resolverlo, lo inducen en el mediano y largo plazo. Este fenómeno se conoce como tránsito inducido y se define como el nuevo y creciente tránsito de vehículos que las nuevas vialidades generan. Los asesores de "Supermarcelo" y quienes realizaron el estudio de factibilidad de las obras deberían saberlo, se supone que son especialistas en el área, ¿no?

Otro problema que afecta -y lo hicieron notar varios lectores en una entrada anterior- es la expansión de la ciudad. En este sentido, se lee en el estudio:

El caso de la Zona Metropolitana del Valle de México resulta emblemático en este sentido, ya que en las últimas décadas, la expansión de la ciudad ha llevado a un despoblamiento del centro y a un incremento de la población en los municipios conurbados. Sin embargo, la concentración de actividades económicas se sigue manteniendo en las delegaciones centrales. Esto inclusive ha fomentado el incremento de empleos en dichas delegaciones, por relevancia y concentración económica, conlleva un mayor despoblamiento de la misma debido al incremento del precio de la vivienda. En otras palabras, la demanda por espacios comerciales es tan alta, que incrementan los precios de renta en general, expulsando a la población que no puede costear los nuevos precios; población que es sustituida por espacios para el comercio (i.e. tiendas, bodegas, etcétera).

Para muchos habitantes del DF es más práctico moverse en metro, metrobús, ecobici, etcétera, que en automóvil. Pero las personas que trabajan en el DF y viven en los municipios conurbados se transportan a la ciudad en vehículos particulares, generando caos vial, particularmente en las horas pico. Supongo que en las otras ciudades grandes del país sucede un fenómeno similar.

¿Qué alternativas propone el estudio? Un cambio de paradigma de política pública, de uno enfocado en mantener el flujo vehicular y centrado en el uso del automóvil, a uno enfocado en la accesibilidad de bienes y servicios de las personas. Uno en el cual se eviten o reduzcan las necesidades de viaje en automóvil particular. Que se impulse un cambio a modos de transporte más eficientes como el transporte no motorizado (caminar o uso de la bicicleta) y el transporte público. Y al mismo tiempo que se mejore el desempeño del transporte motorizado como los automóviles particulares, para reducir sus externalidades negativas.

...se requiere implementar estrategias de gestión de la demanda de transporte, en la cual se incluya como objetivo la disminución de los kilómetros recorridos de los vehículos o KVR. Debido a que es la única política pública que puede reducir todas las externalidades negativas provocadas por los automóviles y la única que puede generar grandes beneficios al elevar la calidad de vida de las ciudades de México.

Este cambio de política pública es más complicada y menos aparatosa que hacer la supervía o el segundo piso. A los políticos les gustan las grandes obras que pueden inaugurar y presumir, aunque sólo sean un paliativo que traerán más consecuencias negativas que positivas. No por eso algunos sectores de la población dejaremos de insistir en la necesidad de replantear el enfoque de movilidad que se tiene actualmente.